PROCURA AYUDAR O ACUSAR (¿QUÉ PLANIFICA USTED?)
Juan 8:1 Pero Jesús se fue
al monte de los Olivos.
2- Al
amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y Él se
sentó a enseñarles.
El Maestro estaba en medio de
enseñanzas para instruir, iluminar y bendecir vidas; todos atentos a cada una
de sus palabras, el perfecto e inigualable, incomparable instructor impartiendo
sabiduría que proviene del trono mismo de Dios, de la boca de su Hijo.
Y en medio de este momento de
increíble bendición para todos aquellos que allí estaban reunidos, fue
interrumpido por aquellos que tenían maquinaciones del mismo infierno contra Él.
3- Los
maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en
adulterio, y poniéndola en medio del grupo
4- le dijeron a
Jesús: Maestro, a esta mujer se
le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio.
5- En la
ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices?
Jesús tuvo que lidiar o bregar
con cualquier cantidad de circunstancias planificadas para atraparlo una y otra
vez.
En esta instancia, unos hombres
depravados, aunque ellos mismos desconocían esa realidad de ellos mismos.
Porque usted tiene que ser una persona muy baja en su categoría humana para
permitir que algo se desarrolle de manera tan íntima, para luego decidir
interrumpir y exhibir a la persona.
A la misma vez lo que allí quedó
notorio es que ellos ya sabían de aquella actividad, por ende, jamás lo
corrigieron conforme a lo que enseñó Moisés.
Pero, ahora resulta oportuno,
porque después de deliberar entre ellos cuál podría ser un argumento fuerte
para atrapar al Maestro, todos votaron por aquello que presentaron.
Hay aquellos que se asemejan
tanto a estos fariseos, ya que están en conocimiento de situaciones que podrían
evitar, no permitir, empero, permanecen inmóviles con su propia agenda de
criticar o argumentar lo vil o pecador que es la persona. ¿Quién será el más
bajo entre los dos? ¿El que esparce el mal que se hace, sin jamás haber
intentado contribuir con algún comentario o consejo; o el que ha atrapado está
en el mal?
Toda la escena fue algo
horriblemente vergonzoso y deplorable, y tanto más ante los ojos del Señor.
Es prácticamente como decir que
ante el Mesías se presentaban un grupo de depravados, para acusar a una
depravada, corruptos para acusar a una corrupta.
Es que, en todo este escenario,
ante la corte suprema divina, todos son merecedores de condena por igual, sin
embargo, el Maestro no había venido para condenar o juzgar en su primera
venida, toda su función fue para salvar o presentarles el medio para que
pudiesen ser salvos.
Estos tratando de incriminar a
Jesús con su absurda conducta como si fuesen mejores que la mujer, cuando en
sus corazones, querían poder condenar no a otro ser humano, mas, al Salvador
del mundo. Ante el Mesías realmente estaban unos justos según sus normas
y una mujer entregada al sexo ilícito, ninguno ante Jesús estaba exonerados,
todos culpables de la paga del pecado, el cual es muerte (Romanos 6:23).
6- Con esta pregunta le
estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo.
Pero Jesús se inclinó y con el
dedo comenzó a escribir en el suelo.
7- Y, como ellos
lo acosaban con preguntas, Jesús se incorporó y les dijo:
―Aquel de ustedes que esté libre
de pecado, que tire la primera piedra.
Esto es fascinante, extraordinario, todos creían
que tenían a Jesús acorralado, atrapado, lo vamos a poder acusar. Estaban
saboreando su victoria como hienas, descuartizando al Salvador en sus mentes.
Empero, todos los argumentos cayeron, todo el plan
se frustró cuando vieron sus sucios rostros y repugnante actitud ante el espejo
espiritual en el cual los hizo ver el Señor.
Ese día, la cacería había finalizado, los cazadores
fueron cazados por su propia maldad del cual ninguno tuvo escapatoria. Lo más
seguro en todo el tramo que caminaron hacia donde fuera que iban, tuvo que
haber silencio entre ellos.
La maldad planeada no tiene argumento para acusar.
Un bien que se pudo haber hecho y no se hizo, los hace culpables.
Ese día ante Jesús estos hombres fueron culpables
de haber permitido que alguien se ahogara en pecado, sin haber hecho intento
alguno de rescatarla.
¿Podría ser culpable usted de no tratar de ayudar a
alguien que se estuviera ahogando en condiciones del cual está anuente? ¿Podría
ser usted de esos que se presentaron ante Jesús no para recibir, mas bien para
acusar?
Las palabras de Jesús provocaron que soltasen
aquello con lo que iban a proceder a castigar, mas ellos no lo retuvieron para
ellos mismos. ¿Está usted listo para
acusar o para admitir su culpabilidad?
No procure atrapar a ninguno en falta, sea un
promotor de hacer saber en donde reside la Puerta que libera, el cual es Cristo
Jesús.
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