¿POR QUÉ TEMÉIS?




S. Mateo 8:23 Entró en la barca y sus discípulos lo siguieron.
                v.24 Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía.
                 v.25 Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo:
                         ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
                  v.26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Jesús los llamó: “hombres de poca fe”, “¿por qué teméis?”
Analicemos:
¿Qué había sido lo que Jesús esperaba de ellos?
a.      Ver la amenaza y aun permanecer confiados en que nada podría acontecerles sin que el Señor así lo permitiera, ya que Él siempre supo que aquello acontecería. Sorpresa es para ellos, pero, no para Él. No sabremos cuál será la salida de aquello, empero, el Señor lo tiene ya preparado.
Si examinamos el crecimiento espiritual de Pedro, en contraste con lo que inicialmente había acontecido en el barco, Pedro había aprendido a descansar o confiar enteramente en la divina intervención del Señor en cualquier área o forma que al Señor le placiera.
Pedro fue encarcelado por predicar el Evangelio, sujeto con dos cadenas y los guardas custodiaban la cárcel. Lo importante a destacar en este hecho es que Pedro no se afligió por aquello. Nos hace saber la Palabra que él dormía, y el ángel que el Señor había enviado para librarlo lo tuvo que levantar (Hechos 12:6-7). El sueño profundo de Pedro, era un acto de fe y confianza en aquél que lo guardaba. No le dio lugar a que la angustia fuese su obstáculo o si quiera su acompañante.
Pedro sabía que él no estaba solo, sabía que en aquella tempestad que atravesaba, el Señor obraría conforme a sus santos propósitos sin que él tuviese que afligirse o que tuviese que estar en vigilia.

b.      Ordenar a la tormenta que cesara.

Si tomásemos el hecho que Jesús les había instruido en el poder de la oración. El hecho de hablar con el Hacedor y presentarle toda situación, y entendiendo lo que implica “... hágase Tu voluntad...” Ya que la tormenta no era una bendición del Señor, ellos tenían toda autoridad sobre ella. Y cuánto más con Él presente, a su lado.


c.      Que estuviesen alabando al Dios vivo aún en medio de aquello.
Cuando Pablo atravesó sus diferentes pruebas, pudo llegar a esta conclusión a través del Espíritu Santo: Ro. 8:28 Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Madurez espiritual nos ayuda a mirar toda situación como un medio donde nuestro Dios se ha de glorificar. Pablo terminó sus días encarcelado, pero para él esto nunca fue un hecho que el Maestro no se interesara...
Jesús entra en la barca, estaba allí presente con ellos en lo físico. Fue de Él que recibieron la enseñanza tocante a la “confianza en Dios”. Uno de los sinónimos de confianza es libertad. Si hacemos un juego de palabras con aquel término podríamos decir que hay una seguridad ya instaurada para el creyente ante y para toda adversidad que pudiera presentarse ya que el Señor dejó una fianza sobre toda situación, “su promesa”. No os angusties por nada (S. Mt. 6:25), ni aun cuando pareciera que nuestra vida estuviera amenazada, ya que nuestros caminos han sido ordenados por Él. ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? La angustia en nada beneficia, empero la confianza en el Señor libera de toda situación presente o que podrá presentarse.
  Dios en su presciencia sabía que ellos estarían ante esa amenaza. Lo que hacemos en el transcurso de ello, en ello radica lo que hemos entregado y recibido del Señor.


Comentarios

Entradas populares de este blog

SÓLO CINCO PANES Y DOS PECES (¿CREE EN EL DIOS DE IMPOSIBLES?)

PROCURA AYUDAR O ACUSAR (¿QUÉ PLANIFICA USTED?)

TODA ENSEÑANZA DE JESÚS CON LA MISMA AUTORIDAD Y PODER (¿ALGO QUE EXPRESÓ FUE MENOS O MÁS IMPORTANTE?)