RESPUESTA EN EL CAMINO (DE INMEDIATO SIGUIERON)




Mateo 20:29-34
29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.
Una gran multitud ve al Salvador que se preparaba para salir, abandonar el lugar en que Él y sus discípulos estaban reunidos, sin embargo, para estos que estuvieron bajo su enseñanza y milagros, no era suficiente. No estaban ante alguno que en sus reuniones había en ocasiones manifiestos de poder y en otras instancias variantes. Es que Jesús no era otro profeta, otro Maestro que estaban confinados a lo que Dios permitiría; este es el Hijo de Dios haciendo la perfecta voluntad del Padre, sin jamás dejar de complacerlo.
 Para todos aquellos donde Él estaba había sanidades, milagros incontables, enseñanzas, autoridad, en todo momento. Por ende, la multitud no querían abandonarlo, donde Él estuviese, querían estar. Es que buscaban del Mesías, lo que sólo Él podía brindarles.
¿De quién está buscando usted? ¿A quién está siguiendo? Sólo Él puede brindarle lo que usted necesita, sin importar qué haya hecho o quién sea usted.
30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
Señor, Hijo de David, hicieron uso de su título mesiánico, y luego presentaron su ruego o clamor, ten misericordia de nosotros. Esto es apiádate de nosotros.
Ese clamor básicamente declaraba, sabemos que eres el que estábamos en espera, Aquél que tiene toda autoridad y poder; es ante Ti que reconocemos que no somos dignos de nada, sin embargo, sabemos que Tu impartición de piedad nos bendecirá. Es sólo de Ti de donde puede surgir nuestra respuesta a la sanidad y restablecimiento de todo aquello que se ha perdido. Peticionaron que su conmiseración los mirase.
31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
Los que seguían al Señor, aquella multitud que al igual estaban en busca de recibir del Redentor, reprenden a otros necesitados al igual que ellos que guardasen silencio.
Hay instancias que la minoría se intimida debido a la mayoría. Mas, aquel día, aquella hora, aquel momento era único. No se trataba de una posibilidad lo que estaba frente a ellos, no se trataba de otro momento que intentaría ver cómo resolver su condición. Ellos sabían, estaban convencidos que estaban frente a la respuesta a su condición y a cualquiera condición.
Y aunque la mayoría, multitud los instaba a que callasen, ellos no se ocuparon de nada que estos decían, estaban centrados en Jesús. Este es nuestra única esperanza para volver o ser, recibir, lo que sólo Él pudo o puede brindar a todo aquél. Y la Biblia registra que clamaron más, intensificaron su voz, no afanados, empero, determinados en recibir su bendición.
32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
En su camino hacia su otro destino, seguido por la multitud, el Señor se detiene por aquellos en el camino que clamaron a Él, fueron atendidos por Él.
¿Dejó usted de clamar porque lo criticaron? ¿Dejó de buscar del Señor porque una mayoría lo incomodaba?
Estos dos hombres hicieron uso del momento, la oportunidad que el Señor les brindaba, y no iban a permitir que ninguna multitud los intimidara.
Aunque fuese usted la única voz que clamase a Él, no lo deje de hacer. Arrebate su milagro, reciba del Señor.
Axioma: fe no necesita compañía, lo que requiere es entrega.
Algo que hizo aquel momento especial era la unión que había entre los dos. Buscando lo mismo, clamando a una sola voz, unidos en recibir del Mesías.
El Señor les hizo una pregunta directa y ellos al igual dieron una respuesta directa. Jesús les pregunta, ¿qué queréis que os haga?
33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
La respuesta no se dejó esperar, nuestros ojos, que sean abiertos, restaurados, sanados. Sin dudas, sin interferencia con su confianza, sin temor a una decepción o aun rechazo.
Es importante ser específicos con el Señor, sea detallista y hágale saber exactamente qué es lo que se requiere o se necesita, y confíe en las obras maravillosas que Él hace y hará.
34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.
Recibieron la vista al toque del Señor, de inmediato, y dice la Palabra que la siguiente acción fue seguirlo. Después de la obra maravillosa que el Señor hizo, hace en sus vidas,
¿aún lo está siguiendo o se distrajo en el camino?
Los dos ciegos recibieron la vista, no antepusieron nada a Él, de inmediato lo siguieron. Para tristeza de algunos, aún están considerando seguirlo en espíritu y en verdad. Ya que algunos han seguido y están siguiendo algo más en la agenda, y el Señor será atendido después.
Para muchos hay una profunda lección a seguir de estos dos hombres sanados por el Mesías, el Hijo de Dios.


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