VIVIENDO EN LA NOCHE O EN LA LUZ DE JESÚS



Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos (Juan 3:1).

Un fariseo expuesto, a lo que hacía el Maestro, por los hechos frente a él, se allega a Jesús, este era uno de los dignatarios, una de las personalidades notables de los judíos.
Es necesario que se entienda que los fariseos eran una secta, cada miembro del grupo era considerado “chaber”, es decir ligados, y contraían la obligación de permanecer fiel a los principios del fariseísmo. Estos hombres eran correctos en sus conductas, morales; eran celosos y abnegados. Pero al mismo tiempo estos parecían estar muy satisfechos de su propia justicia (Lucas 18:9), y no poseían el sentido de su propio pecado y de su necesidad espiritual (Lucas 7:39). Estos hombres fueron los más acérrimos o sectarios contra Jesús (Mateo 23:13- 29).
Este fariseo Nicodemo estaba rodeado de todos los que se oponían al Hijo de Dios, estaba en medio de un ambiente hostil contra el Mesías. Estaba en compañía de aquellos que su agenda era deshacerse de Él. Sí él era uno de todo esto que se mencionó.
Este hombre tenía formación, estaba preparado o tenía una preparación altamente importante, distinguida y admirada. Y aunque todo esto tenía la apariencia de haber alcanzado y estar en el lugar en que se debería estar, la creencia, la práctica correcta, algo en medio de todo aquello se convirtió, se transformó en irrelevante.
Este creyó que poseía oro, que tenía lo real. Pero cuando contempló a Cristo y sus hechos maravillosos, todo lo demás que él había considerado y creído, era de todo excepto lo que ofrecía y poseía el Maestro.
Gloria a Dios cuando se llega a ese punto en la vida de realmente evaluar, considerar o examinarlo todo aquello que se creía y se hacía religiosamente, empero cuando todo esto se presenta junto al Salvador, se puede ver con toda claridad que todo resulta un desperdicio ya que no tiene el sello que lo autentica para glorificar a Dios. Alabado sea el Señor cuando todo se puede apreciar como nada, con tal de obtener lo que sólo el Redentor puede ofrecer. Y en este lugar se encontraba Nicodemo.
La única manera que este fariseo pudo ver y reconocer la verdad ante él, el cambio que era necesario tomar, fue porque sus ojos, su atención estaban en la persona de nuestro Señor Jesucristo. ¿Aún su mirada está en Él evaluándolo todo?
Debe haber gran gozo en el cielo cuando se llega a centrarse en lo que es lo único importante y no darle mayor valor a los complementos en la vida.
Esta fue la declaración de Nicodemo y esta jamás se logra diversificado o ladeado por pre-concepciones, religiosidad o falsas enseñanzas.
La vida espiritual de este fariseo y su interés esencial de estar en la voluntad del Señor y sensible, en busca continua de su revelación o enseñanza. Porque esta era su realidad y forma de vida pudo a través del Espíritu de Dios identificar que Jesús había venido del Soberano.
Dice la Palabra:
Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él (Juan 3:2).
Parafraseado:
Hay un hecho claro, indiscutible que reafirma sin lugar a dudas que procedes de Dios enviado como Maestro entre nosotros, porque los milagros, las señales que hemos visto una y otra vez testifican a gritos y anuncian que Dios contigo está.
El fariseo reconocía que le hacía falta algo que en ningún otro lugar podría él recibir y que ningún otro le podía ofrecer o dar excepto Jesús. Este hombre entre los fariseos vino en busca de algo que sabía que de Dios estaba con el Maestro y que a él le urgía recibir para estar completo.
Él entendía y percibía que Jesús tenía algo que a él le faltaba, estaba incompleto, su vida ya no era el mismo. Antes del Maestro todo estaba en un orden hasta cierto punto en su vida, había algo de balance. Empero al llegar, al ver a Cristo y sus señales, un completo vacío, desbalance había y necesitaba llenar, y no estaba en ningún otro, por ello fue que procuró llegar a Él. Y aunque aquella necesidad estaba y diligente fue hacia el Señor a recibir respuesta, este fue de noche para no ser visto e identificado por otros. Era de noche tanto externo como interno, había una oscuridad en el escenario de su existencia porque aquella luz que reflejaba no lo había visto jamás resplandecer en ningún otro y no era lago definitivamente natural, todo tenía el sello de Dios en todos los extremos que se pudo examinar.
Este fariseo tenía celo santo y buscaba agradar a su Hacedor, y sabía que Jesús sería y era la respuesta a todo lo que aquello implicaba.
Porque la finalidad de este hombre no era ser un religioso, pero estar en el lugar en donde podría glorificar al Señor.

Fue este tipo de persona que fue hacia Cristo, porque a través de Él pudo ver su condición real, ver cómo y dónde él estaba, y el lugar en donde ahora añoraba llegar a través del único medio, el cual es Cristo.

Comentarios

  1. EN LA ÉPOCA EN QUE SE VIVE, HABÍAN CIERTAS TENDENCIAS QUE SE TRATABA DE MANTENER OCULTAS, CIERTAS ACTIVIDADES SE REFUGIABAN EN EL AMPARO DE LA OSCURIDAD. MAS ESOS TIEMPOS HAN CAMBIADO, Y AHORA TODO SE HACE A LA LUZ DEL SOL, SIN EMBARGO CONTINÚAN SIENDO LO QUE SIEMPRE HA SIDO Y SERÁ. ACTOS VERGONZOSOS Y PENUMBRAS DEL MISMO INFIERNO.
    SÓLO UN ALMA ENTREGADO A CRISTO, HA PODIDO SALIR Y VIVIR EN LA LUZ ETERNA DE JESÚS.

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  2. NICODEMO SALIÓ AL ENCUENTRO DE JESÚS EN LA NOCHE, MAS CUANDO SALIÓ DE AQUELLA PRESENCIA, NUNCA MÁS VOLVIÓ A HABER LUGAR PARA LA OSCURIDAD PARA SU VIDA. PORQUE TUVO UN ENCUENTRO CON LA LUZ DEL MUNDO, SU PENUMBRA SE AUSENTÓ PARA SIEMPRE. Y USTED, ¿EN DÓNDE HABITA?

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