¿A QUIÉN BUSCÁIS? YO SOY
Juan 18:4-6. Pero Jesús,
sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les
preguntó: ¿A quién buscáis?
Le respondieron: A Jesús
nazareno. Jesús les dijo: Yo Soy. Estaba con ellos Judas, el que lo entregaba.
Cuando les dijo: Yo Soy,
retrocedieron y cayeron a tierra.
Jesús los confronta, no
trató de ocultarse, no trató de evadirlo. Esto formaba parte de todo aquello
que Él tendría que a travesar.
Se acercan junto con
Judas para apresar al Señor, cuando Él los ve y pregunta la razón de su
presencia, y al identificarse como aquél a quienes ellos procuraban, cuando
escucharon de sus labios, Yo Soy, esa respuesta autoritativa, respuesta
envestida de poder y de su presencia sacra, santa; los que allí estaban para
apresarlo retroceden y caen a tierra. Estos hombres no podían entender,
nosotros fuimos enviados para apresarlo, mas este hombre tiene poder para si
así decidiese eliminarnos. Lo que allí se apreció, fue que Él estaba en control
de aquel momento, no ellos. Fueron a apresarlo, cuando su poder, a aquellos
desarmaba por completo.
Vuelve a preguntarles el
Señor: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. Y se volvió a
identificar ante ellos.
Nadie tenía absolutamente
nada sobre Él en ningún momento, de no ser que Él se los hubiese concedido.
Sin lugar a dudas, este
grupo de hombres que no tenían poder o autoridad sobre Él, Jesús les concede el
poder cumplir la orden de apresarlo.
Para aquellos hombres que
vivieron este hecho, al igual sus vidas no pudo continuar siendo igual. Porque
quedaron expuestos a Jesús, tuvieron que haber compartido el hecho que
presentándose para apresar al Maestro, no pudieron, pero Él les concedió la
oportunidad de hacerlo. La verdad habrán dicho, lo que allí se desarrollo nunca
lo habían vivido, algo hay de ese nazareo, que es inigualable ya que tenía el
control en todo tiempo sobre cada aspecto que le rodeaba.
El arresto se lleva a
cabo no porque ellos tenían alguna autoridad sobre Él, pero porque había
llegado la hora en que se daría inicio a esa última faceta de su presencia
sobre la tierra. No habrían podido haber logrado absolutamente nada en ninguna
de las situaciones que Él atravesó si no hubiese accedido a ello.
Para el inconverso, el
ateo o agnóstico, ¿Qué parte de lo que está documentado y comprobado rechaza?
Para las falsas religiones, sólo Cristo es la esperanza. Para el que a Jesús no
aceptan, en nada altera que Él es, la única esperanza para este perdido mundo.
Aquel grupo que
retrocedió y cayeron ante la respuesta del Redentor, por temor a lo que se les
haría prosiguieron con la orden que tenían, pero lo más que hubiesen realmente
querido era abandonar aquel lugar con toda prontitud.
¿A QUIÉN BUSCA USTED? SI ES A JESÚS, ÉL ESTÁ A LA PUERTA DE SU VIDA, A SU SOLA SOLICITUD QUE ÉL SEA EL DUEÑO DE SU ALMA.
ResponderEliminarJESÚS AÚN TE HACE SABER, YO SOY, LO QUE TANTO ANHELAS, Y TODO AQUELLO QUE BUSCAS Y NO ENCUENTRAS. PRUEBAME Y ASÍ SABRÁS.
ResponderEliminarIGUAL COMO AQUELLOS QUE VINIERON A APRESARLO, SE IDENTIFICÓ, Y AL IGUAL LE PREGUNTA A TODO AQUÉL QUE EN BUSCA ESTÁ DE AQUELLO QUE LO PUEDA HACER UN NUEVO HOMBRE Y LIBERARLO DE TODO AQUELLO QUE LO HA ESTADO APRISIONANDO Y MALTRATANDO.
ResponderEliminarYO SOY AQUÉL, DICE JESÚS QUE TU ALMA AÑORA Y NECESITA.