¡EVIDENCIAS! TODA ENFERMEDAD Y TODA DOLENCIA SANADA (JESÚS)




Mateo 9:35- Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
¿Quién presentándose ante Jesús pudo luego alejarse aún con el mal con el cual se le había presentado? ¿Quién pudo decir que no fue atendido y que sus obras maravillosas, los milagros se agotaron?
Los únicos que tuvieron que alejarse con alguna queja fueron aquellos con su agenda de atraparlo en alguna falta para poder condenarlo, y porque nunca buscaron de Él sanidad (espiritual), porque nunca reconocieron que tenían alguna necesidad, siempre permanecieron bajo el cautiverio o los lazos del maligno.  ¿Alguna similitud con aquellos que no han recibido de Jesús por negarse a recibir?
“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas…”
a.       No tenía preferencias, no hacía acepción, todo lugar y toda persona tuvo oportunidad y el privilegio de escuchar.
b.      Su obra implicó enseñar, predicar, liberar y sanar.
Absolutamente todo, todo fue atendido en su totalidad, ninguna obra que inició no fue efectivo y beneficioso para todos.
1.      Su enseñanza fue, era y es comparable a nada y a nadie. Lo que de Él escuchaban no daba lugar a confusiones o dudas. Fue la presentación más pura, perfecta, precisa.  Si de allí surgía alguna desconformidad o cuestionamiento, aquello radicaría en el individuo y no en la enseñanza.
2.      Sus prédicas eran exposiciones en donde les hacía ver y entender el cumplimiento de las profecías tocante al Mesías (Él). Quedaban expuestos a nuevas enseñanzas del cielo mismo, que siendo Él, el Verbo encarnado o la Palabra encarnada, mensajes no oídas sería la verdad y vida en aquellas exposiciones que nos dejaría.
Presentación, exposición, aplicación, enseñanza al cómo aplicar y entender a través de su Espíritu estaba y está presente.
3.      No hubo un lugar en dode estuvo el Señor en que no hubo sanidad, no parcial, total.
Sanó toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo o lugar en que Él estaba presente.
Trate usted de considerar a personas que los médicos les hicieron saber que nunca serían o podrían salir de aquella condición. Y cualquiera condición que aquello fuere, estos mismos pudieron quedar expuestos a los sacerdotes o médicos y podían ver a estos hombres completamente restaurados, como si nunca padecieron de aquella situación que haya sido.
En todo lugar en donde estuvo. Los cuatro elementos de su ministerio examinados siempre estuvieron y están presentes (enseñar, predicar, liberar y sanar).
Durante su estadía, todos tuvieron la oportunidad, el privilegio de haber quedado expuesto a tanto:
a.       Cumplimiento de profecía.
b.      Enseñanzas que de ningún otro habrían podido recibir.
c.       Exposiciones y explicaciones que procedía en directo de la boca de Dios a través de su Hijo.
d.      Sanidad y liberación. Toda enfermedad quedaba cancelada, curados, restituidos a la posición de salud, excelente salud.  Hubo instancia en que les hizo saber, les advirtió, ve y no peques más, para algo peor no te acontezca.
Juan 5:14- Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.
Todo demonio tenía que abandonar los cuerpos cuando Él lo ordenaba. Sólo tenía que decir, y la autoridad y poder de Jesús da la Palabra, ordena a los demonios:
1.      Marcos 1:25- ¡Cállate, y sal de él! ¡Enmudece, y sal de él!
2.      Marcos 1:34- …y expulsó a muchos demonios, no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era Él.
Importante es destacar que el Señor no iba a permitir que en ningún momento seres infernales estuviesen anunciando sobre Él. Aunque estarían anunciando la verdad, en su maldecida condición esto no es lo que les correspondía y nunca les corresponderá. Estaban frente a Él y no podían negar la verdad y reconocer al León de Judá.
3.      Marcos 3:11. 12- Y siempre que los espíritus inmundos le veían, caían delante de Él…
4.      Marcos 9:25- …Yo te ordeno: sal de él y no vuelvas a entrar en él.

Toda autoridad y poder es Jesús, todo fue puesto debajo de sus pies, es el eterno Yo Soy, y es el que ha de volver.
Apocalipsis 22:7- ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.




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