EL LLAMADO DE JESÚS ES A SERVIR (SU RECOMPENSA DARÁ)
Estamos ante una sociedad que determina todo bajo
medidas, este tiene más que… Aquel es más famoso que… En definitiva, todo
determina que este o aquello es el o lo mejor.
Cuando este mismo proceder trata de infiltrarse en el
servicio a Dios, entre aquellos que sirven al Señor, es un indicador que la
competitividad ha tomado o se le ha dado cabida en las iglesias.
El Espíritu Santo ha impartido dones, todos con el objetivo
para que la iglesia sea edificada en base a las dádivas que ha recibido cada
creyente en bienestar al cuerpo de Cristo.
Una iglesia con miles de feligreses, otra con unos
cientos, y aquella con una docena o media, ¿cuál es el punto común entre todas?
Están sirviendo al Señor.
Hubo una discusión sobre este hecho entre los
discípulos, tratando de determinar sobre quién de ellos sería el mayor.
Lucas 22:24- Hubo también entre ellos una discusión
sobre quién de ellos sería el mayor.
Si en el servicio al Señor se ha compenetrado este
agente divisorio, entonces la sobriedad espiritual no está presente, estos
elementos nocivos para poder solidificarse como uno en espíritu no son y podrán
ser la realidad, ya que usted no podría unificarse con alguno que usted
considerase de menor jerarquía que usted.
A ese comportamiento, ese marco de pensamiento, esa
actitud divisoria responde Jesús.
Lucas 22:25- Pero Él les dijo: Los reyes
de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad
son llamados bienhechores;
22:26- pero no así vosotros, sino que el
mayor entre vosotros sea como el más joven, y el que dirige, como el que sirve,
“El que dirige como el que sirve…” Todo cuanto hizo Jesús
fue servir, siendo Él merecedor y digno de ser servido, él sirvió. De Él no
haber servido, ningún creyente estaría en la posición de poder servir. Y si servir se ha convertido en el
privilegio, el honor de la vida de un creyente, sirviendo a Salvador en todo
cuanto hace; entonces, ¿cómo pecar con el simple hecho de buscar ser servido?
Un deudor no busca nada más que atender su cuenta creada,
se mantiene firme y constante en saldar su deuda. Todo creyente tiene una deuda
con su Redentor, el cuál jamás podrá saldar, empero, sí agradecer en continua
entrega y servicio a Él. Que se manifiesta en la posición de asistir, ayudar,
beneficiar a otros. Y esto se realiza como si fuese algo tortuoso o considerando
que tiene que haber algo mejor que solo tener que estar al servicio.
El deudor espiritual moldeado por el Espíritu de Dios
por su compromiso con el Señor ha entendido y ejercita esta realidad bajo
convicción:
Hechos 20:35- En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a
los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más
bienaventurado es dar que recibir.
La vida del Maestro fue dar en todo su ministerio, la
vida del creyente debe igualmente ser servir en todo el proceso.
Jesús hizo que aún calara más el hecho de servir
declarando:
Lucas 22:27- …pues, ¿cuál es el mayor, el
que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Pero
Yo estoy entre vosotros como el que sirve.
El siervo, el creyente que busca ser servido no está
cumpliendo con el mandato de Jesús. Mientras se esté en este plano humano, lo
que tiene que imperar, estar presente es el hecho que Jesús estuvo entre
nosotros como el que sirve, la permanencia del creyente es servir.
Será en el reino de Dios cuando como creyentes se será
servido, será la recompensa por haber emulado al Maestro en este plano humano.
Esta fue la respuesta del Salvador a los discípulos tocante
a lo que les corresponderá a ellos.
Lucas 22:29- Yo, pues, os asigno un Reino,
como mi Padre me lo asignó a mí,
22:30- para que comáis y bebáis a Mi mesa
en Mi Reino y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Lo que el Señor tiene preparado para cada cual por su
fidelidad para con Él, se recibirá.
Colosenses 3:23- Y todo lo que hagáis, hacedlo de
corazón, como para el Señor y no para los hombres;
24- sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Comentarios
Publicar un comentario