CON JESÚS ANTES O DESPUÉS (SIEMPRE HABRÁ UNA OBRA INCOMPARABLE)



Jesús sale de Judea (Samaria) y va en camino a Galilea, cuando llegó los galileos lo recibieron, ya que habían quedado expuestos a todo cuanto había hecho en Jerusalén durante la fiesta.
Estando Jesús en Caná de Galilea, lugar donde había convertido el agua en vino, se llegó a Él un oficial del rey que estaba en Capernaúm.   Es que al momento que se había enterado que Jesús estaba en un lugar cercano, no escatimó ningún esfuerzo para tener su encuentro con Él. La palabra de Dios lo describe como un noble en el evangelio de Juan 4.
El oficial tenía una situación del cual nadie más podía llevar a cabo esa obra, ese milagro, excepto el Mesías.
La Palabra no lo describe como un creyente, no se refiere a Él como uno que había quedado expuesto a las obras del Señor. Por ende, todo cuanto supo o conocía del Redentor fue a través de testimonios, comentarios de todos cuantos estuvieron presentes en esas obras maravillosas del Salvador.
¿Qué es lo impresionante de este hecho? Basado en que no se registra que estuvo presente, y basado sólo en informaciones recibidas, la fe o confianza de este hombre se había armado. Él no albergaba dudas, no estaba tratando de buscar otra alternativa, como algunos ya teniendo al Señor como su Salvador.
Para este oficial, ya él sabía en donde estaba la respuesta a su problema. Para este hombre, sabía quién lo podía hacer. Para este noble, él entendía que aun con su estirpe, con su posición, con su status social, aquello ningún valor tendría y tenía para solucionar aquello con la cual estaba confrontando.
Pensar en cuantas personas, ya sea por sus títulos universitarios, por su posición social, por su fama y condición económica, no desean ser vistos o relacionados con nada que tenga que ver con la fe o creencia cristiana. Para muchos de ellos es como si se estuvieran devaluando en acudir o depender del Señor.
Sin embargo, ese noble en Capernaúm, no estaba preocupado en quién lo vería o el qué dirían o pensarían al él acudir a Jesús.
Puso en pausa todo lo irrelevante, todo cuanto pudo y es de obstáculo para que muchos se acerquen al trono de Dios buscando de su misericordia, amor y su medio para la salvación.
Todo en la vida tiene su importancia, pero, nada debería de ser tan importante que no le permitiese acercarse y buscar de Jesús.
El hijo de ese hombre estaba enfermo, el oficial fue hacia el lugar donde estaba Jesús y le rogó que descendiera con él y sanara a su hijo que estaba a punto de morir.
Después de escuchar al oficial, Jesús le dijo: “Si no veis señales y prodigios, no creeréis”.
Lo que el Señor allí decía era que él había oído, ahora, él desea ver aquella realidad o señal, ese milagro hacerse realidad en su hijo. Lo oyeron, ahora desean verlo por ustedes mismos.
El oficial del rey permaneció en la posición que estaba desde que ello, ningún otro argumento, sólo se concentró en lo que buscaba del Mesías, le dijo: “Señor, desciende antes que mi hijo muera”.
Las palabras de Jesús ahora van a alimentar y activar algo en este hombre como nunca antes. Las palabras de Jesús iban a dejar una enseñanza que jamás podría olvidar y que tendría que impactar su vida para siempre, porque quedó expuesto a Jesús, su Palabra, el cual descubrió que es vida, que es poder, que es autoridad; que al lugar que Él lo enviará la obra se hará, no en algún momento, en el tiempo exacto que Él lo ordena que sea.
Dice las Sagrada Escrituras que el oficial creyó las Palabras que Jesús dijo y de fue.
Este hombre dentro de si tuvo que haber estado repitiendo las palabras del Maestro, “…tu hijo vive…”, una y otra vez. ¿Hace usted eco de las promesas de Dios, las cree, las ha hecho suyas? Todas las promesas del Señor son en Él sí, y en Él, amén; ya es un hecho, no por hacerse un hecho (2 Corintios 1:20).
Este hombre estaba en camino a su casa, meditando con toda confianza en las Palabras de Jesús, y fue interceptado antes de llegar por sus siervos que salieron a recibirlo, porque no podían contener la noticia: “Tu hijo vive”. ¿Cuán entusiasmado está usted para compartir las Palabras de vida y sobre Aquel que es el Camino, ¿la Verdad y la Vida?
El oficial no quiso solo escuchar el reporte que le había traído gran gozo, quiso ir más allá para confirmar un hecho en él. Ya él había partido con su confianza en las Palabras del Mesías, pero, ahora él quería volver a fijar sus ojos en el Salvador y ese momento con Él.
Entonces él les preguntó, ¿a qué hora había comenzado a mejorar? Al cual le respondieron, ayer, a la hora séptima (a la una de la tarde). Es posible que ya se había detenido cuando se acercaron a él sus siervos, y después de todas las respuestas, prosiguió hacia su hogar.
Mantenga presente, este oficial creyó las Palabras de Jesús, él solo quería corroborar o confirmar un hecho más sobre Jesús. Porque la hora que se le informó que el niño había sido sanado, fue a la hora que Jesús le había dicho: Tu hijo vive.
Cuando el oficial se había acercado a Jesús, aún no era creyente, no había aceptado a Cristo como Rey y Señor de su vida, empero, al llegar a su casa, no solo él, sino que registra la Palabra que toda su casa creyeron y se sumaron al pueblo de Dios.
Gloria a Dios cuando una vida ha sido tan impactada, que aun los moradores de la casa quedan impactados por el impacto que ven la vida del primer impactado. Gloria a Dios por esa cosecha de almas.  Este hombre fue para que su hijo viviera, mas, todos recibieron una vida nueva a través de Jesús el Cristo.




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