NACIÓ PARA MORIR Y ES POR ÉL QUE PODEMOS VIVIR (RESUCITÓ-IGUAL SU PUEBLO RESUCITARÁ)

En esto reside o queda la evidencia del amor de Dios para con el mundo, su único Hijo envió a este planeta tierra, para que Jesús fuese ofrecido como un sacrificio o en sacrificio por el pecado del cosmos.

Su misión en su primer advenimiento o venida fue para morir por todo hombre, ya que todos estaban en camino a muerto a consecuencia de la desobediencia a los estatutos o leyes del Señor.

Sin embargo, su amor, ese amor comparable a nada presentó el único medio para poder liberar al hombre del pago de la muerto, esto es, para aquel que acepta el medio que Él ha provisto para librarse de la condena que reside sobre todo hombre y del cuál sólo puede ser liberado por medio de su confesión de Cristo como el medio provisto por el Padre.

1 Juan 4:10- En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados



Resulta impresionante ver que Job hace confesión del medio que representará el triunfo sobre la muerte, lo llamó Redentor, el medio provisto por Dios para liberar de la condena de muerte que reside sobre todo hombre, no muerte natural, sino, la espiritual, la del alma que no se devuelva a su Creador.

Y declara allí Job, que el Salvador o Redentor triunfará sobre la muerte. Jesús ya no reposa en una tumba, fue vencida a través de su resurrección.

Job 19:25- Yo sé que mi redentor vive,
y que al final triunfará sobre la muerte.

Había necesidad de un sacrificio, no temporal como las que se llevaban acabo en expiación o reemplazo del pecador, el cual era un cordero, el cual sólo cubría temporalmente el mal. Mas ahora hay un sacrificio que es hecho una sola vez, el perfecto sacrifico que complace a Dios, su Hijo amado el cual Él ofreció por todos.

1 Juan 2:2- Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.



Dios, a través de su Hijo Jesús, parte de la santísima trinidad; Dios Hijo descendió, se ofreció de manera voluntaria y tomó un cuerpo de hombre; y en esa humillación cumplió en su carne con todo lo exigido por el Hacedor en sus leyes, luego como el Cordero de Dios, fue colgado de un madero en donde como Hijo de Dios, da su vida en expiación o cumplimiento por todos.

Filipenses 2:6-8. Quien, siendo por naturaleza Dios,
no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
tomando la naturaleza de siervo
y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y al manifestarse como hombre,
se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte,
¡y muerte de cruz!

Por un favor inmerecido, un ofrecimiento que nadie merecía o merece, mediante su obra libertadora todos gratuitamente aceptos ante el Creador, ahora es la actual realidad. Esto es a través de Él y por Él.

Romanos 3:23-24. Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.

La obra intercesora del Salvador es continua e ininterrumpida y gracias a Él, y por medio de Él se tiene acceso al trono de Dios.

Hebreos 7:25- Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.

Todo hombre culpable de haber hecho todo cuanto va contra el Señor, habiéndolo admitido y confesado, ha podido ser librado o lavado de ello gracias a su sacrificio vicario, gracias al derramamiento de su Sangre.

Efesios 1:7- En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia.

Es gracias a Jesús que todos podemos ser librados de una condenación eterna, el cual confrontarán todos aquellos que permanezcan rechazando el medio provisto por el Todopoderoso para liberar al hombre de la condena del pecado, el cual es muerte. Fue Jesús quién tomó esa posición sobre la cruz, fue Él quién a travesó esa muerte deshonrosa, para brindar vida a todo aquel que crea en Él.

Hebreos 12:2- Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

El único sacrificio perfecto, el único sacrificio que complació a su Padre, fue la de su Hijo amado, en el cual tuvo complacencia.

1 Pedro 1:18-19… El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.

Sólo para aquellos que viven sujetos en obediencia a los preceptos santos, forman parte de su pueblo santo, redimidos por su sacrifico.

Hebreos 5:9- Y, consumada su perfección, llegó a ser Autor de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Su cuerpo jamás será hallado, porque no reside en una tumba, como lo pudieron constatar esas mujeres en busca de su Maestro. La evidencia de la tumba vacía es que ha resucitado. La tumba yace vacía porque vive el Cordero Santo de Dios. 

Mateo 29:5-6. El ángel dijo a las mujeres: —No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron.

La desobediencia del hombre trajo consigo perdición eterna, todo cuanto pudo ser de bendición para sus vidas, ellos con sus violaciones a los preceptos santos lo impidieron. Mas, gracias a Jesucristo, hay un nuevo pacto o nuevo compromiso, porque el que murió, tomando sobre Él, el pecado de todo el mundo, los ha librado de todo el mal que habían traído sobre sí en violación al primer pacto, violando el cumplimiento de las leyes establecidas por el Hacedor. Pero en Cristo Jesús, todo fue cumplido y pagó la deuda por el pecado.  

Hebreos 9:15- Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto.

Todo había sido previamente anunciado con respecto al sacrificio vicario, con respecto a los padecimientos de Jesús y gloriosamente sobre su resurrección. ¡Gloria a Dios! Servimos a un Cristo vivo, sentado a la diestra de Dios, intercediendo por todo aquel que a Él se ha entregado.

Hechos 26:22-23. Pero Dios me ha ayudado hasta hoy, y así me mantengo firme, testificando a grandes y pequeños. No he dicho sino lo que los profetas y Moisés ya dijeron que sucedería: que el Cristo padecería y que, siendo el primero en resucitar, proclamaría la luz a su propio pueblo y a los gentiles.




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