¿POR QUÉ JESÚS LLORÓ?
Juan 11:35- Jesús lloró.
Este evento fue relacionado con la muerte de su amigo
Lázaro. Las hermanas enviaron a informarle que aquel a quien Él amaba estaba
enfermo (Lázaro).
Jesús se identifica con el sufrir, las emociones, la
sensibilidad humana del hombre; no es insensible a aquellas situaciones que se
confronta, sin embargo, a consecuencia de la desobediencia el hombre se ha
ubicado precisamente en done está. ¡Gloria a Dios por su gracia y bondad
infinita!, esto es compadecerse del hombre.
Salmos 103:14-Porque Él sabe de qué
estamos hechos, se acuerda de que somos polvo.
Cuando el Señor oyó que estaba enfermo se quedó dos
días más en el lugar en donde estaba (Juan 11:6). Luego después de la muerte de
Lázaro, Jesús les dijo a sus discípulos los siguiente: “Me alegro por
vosotros de no haber estado allí, para que creáis…” (Juan 11:15).
Registra la Palabra de Dios que al ver Jesús a las
hermanas de Lázaro en lloro y a los judíos que estaban con ellas igualmente llorando,
se estremeció su espíritu y se conmovió (se descompuso internamente), y también
lloró.
¿Por qué Jesús lloró? El objetivo no es agregar o
presentar teorías del por qué, el simple hecho es señalar ante ese momento la
siguiente verdad que debería provocar correr hacia Dios.
·
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen
de Dios lo creó… (Génesis 1:27).
La condición de muerte fue a
consecuencia del pecado, no del plan de Dios para el hombre.
·
Y vio Dios que cuanto había hecho, y
era bueno en gran manera… (Génesis 1:31)
Todo estaba en el orden establecido
por el Creador, empero, el hombre haciendo uso de su libertad alteró todo lo bueno
y las consecuencias se vivirá hasta que vuelva Jesús y establezca su reino.
·
He aquí,
solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron
muchas perversiones (Eclesiastés7:29).
El hombre
va en dirección opuesta al sendero de bienestar, de elecciones conforme a la
instrucción o preceptos del Señor y se le dios entrada a destrucción o
condenación eterna. ¡Gloria a Dios por Cristo! Que a través de su sacrificio
vicario trajo consigo vida, vida eterna para todo aquél que reconozca su
condición pecaminosa y acepte a Jesús como el único medio para poder tener o
volver a tener acceso a Dios a través de su Hijo.
·
Creados para
vivir eternamente, mas, por la entrada al mal por el derecho concedido por el Creador
a todo hombre su libre elección, fue en dirección opuesta, lejos de su Hacedor.
Romanos 5:12- Por tanto, como el pecado entró en el
mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.
Sin la presencia del pecado en el
mundo el hombre habría vivido eternamente, esto fue lo que el Señor había
preparado para él.
·
Creados para adorar
a Dios.
Isaías 43:7 (BLS) “Yo los he creado para que me adoren y me canten
alabanzas”.
Todo
estructurado para que el hombre honrase en todo a su Dios, y a través de ello
viviendo una vida en su total plenitud con el cual ha sido creado. Empero, las
decisiones, los razonamientos, el antagonismo o contradicción lo separaron del
Autor de sus días.
·
Creados para
sojuzgar el mundo y a consecuencia del pecado todo conmocionado.
Génesis 1:28- Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y
multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread sobre los peces del
mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven
sobre la tierra.
Todo
esto formaba parte del plan del Hacedor para el hombre, y ante todo esto, la
condición prevaleciente a consecuencia del mal, la práctica y aceptación lo mantendría
confinado.
Es ante
todo esto que el lloro es normal que fluya al mirar la condición del hombre
tratando de sustituir lo insustituible y su condición de muerte sin Cristo Jesús
en su vida.
El Señor
se compadece de todo hombre y en medio de esa condición de muerte, a través de
su advenimiento trajo vida, vida eterna que derrota el aguijón de la muerte que
Él venció en su sacrificio vicario o su muerte y resurrección.
1 Corintios 15:55-57. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu
victoria?
56- ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del
pecado, la ley.
57- Mas gracias
sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
¡Gloria a Dios! Por la sensibilidad de Jesús
por todo hombre (lloró) cambiando el estado del mundo, con su muerte en cruz y
su resurrección. Por dar vida y vida en abundancia.
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