JESÚS EXPLICA LA DIFERENCIA ENTRE LOS SIMPLES Y LOS SABIOS
Lucas 10:21- En aquella misma hora Jesús se regocijaba en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
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Jesús se regocijaba en su Espíritu
por las obras de su Padre.
Qué bendición resulta este registro, Jesús se
regocijaba en el Espíritu. Su gozo se encontraba en su Padre, las acciones de
su Padre porque en esto consiste toda la existencia del creyente en hacer obras
en donde el Padre sea glorificado y a raíz de esa verdad, igual el gozo de
saber que es así.
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El regocijo del Señor consistía en
que la revelación de su Padre era a los simples, a los que los habilitaba de
conocimiento espiritual, esto sólo podría proceder del Creador.
El hombre natural, el
hombre con sus conocimientos solo se convierte en un obstáculo para su propio
bien en lo referente a las cosas espirituales. Cuántos argumentos en donde sus
argumentaciones van en dirección de rechazo o la no aceptación lo teológico, lo
bíblico, ya que para ellos no es compatible a su marco de enseñanza o
preparación académica o profesional. Mas bien para ellos es un obstáculo o
perdida de tiempo y esfuerzo en creencias simplemente religiosas como tantos
han argumentado y argumentarán.
Sin embargo, Jesús en su
declaración hizo entender con total claridad, que las revelaciones a los
eventos espirituales, el entendimiento de ello no depende de un coeficiente
intelectual o capacidad extraordinaria, mas bien en el plano espiritual es
considerado un impedimento para poder entender o acercarse al Creador.
Es Dios el que toma a
aquellos que a Él se han entregado y los habilita en su Espíritu para que
puedan estos simples entender y ver su grandeza.
De ninguna manera se está
en contra de la formación o profesionalismo, empero, cuando estos son
antepuestos o producen rechazos al Autor de sus días, entonces, es precisamente
a esto es a lo que se refiere el Salvador, “…escondiste estas cosas de
los sabios y entendidos…” Fue el
hombre en su postura de soberbia, intelecto apartaron al Hacedor, y como
resultado están totalmente desentendidos de las ordenanzas y preceptos santos.
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Esto fue lo que reveló Jesús: Sí,
Padre, esto te agradó.
Dios puede hacer uso a
aquellos que no se le oponen, puede habilitar a los que a Él se someten. Entre
tanto, la libertad que ha dado al hombre para escoger libremente, para muchos
esto ha representado el alejarse, distanciarse de todo lo sacro (santificado),
santo (lo bienaventurado).
1
Corintios 1:26- Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos
sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
Escasos
son entre aquellos que han aceptado a Jesús como su Salvador, aquellos que han
preferido continuar militando en la carne o en la tendencia carnal
(pecaminosa), aquellos que están en una postura de poder y autoridad en este
mundo, como al igual aquellos que han permitido que su casta o la nobleza los
halla mantenido apartados del Creador.
1:27- sino
que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil
del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
Aquello que el
mundo clasifica o califica como necio es lo que ha habilitado el Señor para
avergonzar a los sabios, aquello que consideran como los débiles, los más
frágiles, para dejar en evidencia el poder de Dios actuando en ellos para dejar
en vergüenza a lo fuerte de este mundo.
1:28- y lo
vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo
que es…
Aquello que el mundo rechaza, menosprecia, no le consideraría,
son estos precisamente los que escogió Dios, haciendo obras maravillosas en
ellos; y a través de estos el Señor deshace todo aquello que consideran que es.
1 Corintios 3:19- Porque la sabiduría de
este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los
sabios en la astucia de ellos.
Y pensar que el hombre con todo su conocimiento tan
sólo ha logrado alimentar su ego, su soberbia, su autosuficiencia; excluyendo a
Dios de su vida ya que la simpleza de la religiosidad es un camino de desvío
hacia la meta que ellos se han de fijar.
Con toda esa soberbia, orgullo, preponderancia, se han fijado su
eternidad en el infierno de no haber arrepentimiento.
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