JESÚS ES LA VID (EIMI ÁMPELOS)
Juan 15:5- Yo Soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí,
y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer.
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Yo Soy - griego: persona eimi (soy)
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Los pámpanos: ramas, nuevo brote, sarmiento verde.
Examinemos el término vid (heb. gefen; gr. ámpelos). Es una planta, una
cepa (parte del tronco de un árbol o una planta que está bajo la tierra y unida
a la raíz) de vid; la planta productora de uvas. Se asemeja mucho a un
arbolito, con un tronco de unos 50 cm de diámetro. Las ramas, que suelen llegar
al suelo y que se unen unas con otras por medio de los pámpanos, llegan a dar
racimos (heb. zeshkôl) que pesan hasta 5 y 6 kg.
En primera instancia, Jesús deja sentado que la base de todo es Él. Implicando
o queriendo decir que todo inicia y termina en Él.
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Hay fruto, sin embargo, Él es el responsable de ese retoño.
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Hay crecimiento, Él y sólo Él es el responsable de ese incremento,
avance.
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Hay abasto de ese fruto, porque aquella buena dádiva proviene de Él.
Por ende, es entendible que Él y sólo Él es el responsable de todo
aquello que se logra y se obtiene, desde el brote de la semilla, hasta el fruto
en el que se convierte.
Es que todo está sentado, centrado en Jesús el Cristo, el gran Yo Soy
(griego: persona eimi).
Lo normal de la naturaleza con respecto a sus frutos es lo siguiente,
cuando un cultivo es demasiado grande, considere el peso, cuando el árbol o
rama no tiene el recurso para poder con ella, lo normal es que se desprenda.
Ahora bien, en el nivel espiritual es todo lo contrario; lo que Jesús
hizo entender es lo siguiente, la única forma en que podrá haber crecimiento es
unido a Él (a la vid), la única forma en que la rama podrá continuar con valor
y uso, es unido a Él. Cuando aquella rama por cualquiera que fuese la razón se
desprendiera, dejaría o deja de ser.
Siempre y cuando los pámpanos permanezcan en la vid, hay y habrá
producción, podrá tener uso, valor continuo. Es que la permanencia en la vid el
cual es Cristo, permite que su poder continuo fluya, su autoridad permanezca
sobre aquella vida y que pueda de ser de uso al igual para con otros. Porque
cuando es notorio una diferencia, atrae a otros, invoca preguntas o
cuestionamientos que provoquen que otros se sumen a ser un fruto o una rama más
de aquella vid.
¿Por qué será que el hombre creerá que separado del Señor es cuando
podrán lograr, hacer, y junto con Él, es como si sus vidas se limitan o se confían
a podredumbre o miseria?
Pobreza o miseria es estar separados del Señor, ya que todo esfuerzo y
logro humano sin Él finaliza en la hoguera, es destruido, es desechado; porque
sin Él todo cuanto se ha hecho tiene una fecha de expiración.
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1 Corintios 3:13- La obra de cada uno será
manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada;
y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba.
Es que una rama separada de su Fuente de vida perece, mas, mientras allí
permanezca produce.
Separados del Señor nada duradero, separados de Él, nada que sea eterno,
nada que lo haya honrado, solo aquello que habrá llenado un placer o un vació
mundano.
Lo normal en un proceder de cautela o de buen juicio, es que antes de
llevar a cabo una inversión, se verifica los pros y los contras, para poder
determinar las ventajas y desventajas. Invierta en el Salvador, será pagado con
creces.
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Juan 15:5- …el que permanece en Mí, y
Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer.
o
El medio para que el creyente pueda gozar
de una vida abundante, llena de poder, autoridad, victoria, prosperidad es en
su permanencia en el Señor y la presencia del Redentor en sus vidas.
o
La abundancia o prosperidad de este mundo
se verá interrumpida, ha de cesar, dejará de ser. Más, las abundancias del
Salvador irán de más a más. Cuando se esté ya en su presencia habrá un
incremento de todo lo dado por Él, porque lo que lo que da el Señor, jamás
dejará de ser.
§ A
través de Él en la tierra goza de vida en abundancia, abandonando el plano humano,
gozará de vida eterna.
§ La
paz del cual disfrutaba a través de su Espíritu, en su presencia esta jamás
será interrumpida por la muerte que fue vencida.
Es que
la permanencia en el Señor trae consigo evidencias de nueve gracias o virtudes,
manifiestos de lo que rige en lo interno: amor, gozo, paz; su naturaleza
carnal, usted ya no es regido por ella, la espiritual es la que ahora tiene el
control. Su acción o su proceder para con los hombres, su prójimo: longanimidad
(resignación), benignidad (clemencia), bondad. Y para con su relación con el
Señor: fe, mansedumbre, templanza. Estos son los frutos debido a la unión que
tiene para con Cristo Jesús.
Una vida
productiva, acorde con Dios es solamente unido a su Hijo. Una vida acepta es a
través de su sacrificio vicario. Una vida que tiene la eternidad en espera, es
la existencia de todo creyente. Una vida que siempre producirá frutos, es una
unida a su Redentor y Señor.
Para
aquel que preguntaría, y qué si no soy uno de los pámpanos de esa vid, las
Sagradas Escrituras le da la respuesta sin lugar a dudas:
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Juan 15:6- El que en Mí no permanece, será echado
fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y
arden.
La Palabra
de Dios hace referencia al fuego, empero, este fuego no se extinguirá, para
aquel fuera de Cristo Jesús, es un fuego eterno que no tendrá fin; allí será la
morada de terror eterno. ¿Qué pámpano será usted?
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