EL MUNDO EN BUSCA DE ESPERANZA (JESÚS ES LA RESPUESTA)
Juan 12:9- Pero los fariseos
dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad el mundo se va tras Él.
De los labios mismos que
procuraban su mal, procede un anuncio que ellos mismos no se percataban tocante
al Mesías, sin importar todo cuanto iba a desarrollarse jamás pudo o habría
podido interferir con el plan divino. Nada podría las huestes infernales, nada
podría los adversarios de Jesús, no conseguirían nada que afectara el desenlace
de el Cristo glorificado, la obra redentora. Y sí, el mundo continúa en la
necesidad de seguirlo a Él.
Este fue el comentario de los
fariseos. El término fariseos, significa separados. Estos eran un grupo de
hombres piadosos llamados “chasidim” (santos).
El fariseísmo se caracterizaba
por un apego estricto a la letra de la ley, la cual era sobrecargada con
interpretaciones tradicionales, ellos se consideraban como explicaciones orales
que tenían igual autoridad con la ley misma.
Los fariseos era una secta,
ellos estaban muy satisfechos con su propia justicia (Lucas 18:9-12). Esa posición
es la norma de todas las sectas.
Examinemos:
·
Toda falsa creencia rechazará a Jesús. (El
mundo repleto está de ello).
·
Toda iglesia no fundamentada en la Palabra no
reconocerá al Mesías, aun teniendo la evidencia bíblica que lo confirma, lo
anuncia.
·
Aún con las evidencias, señales, las obras maravillosas,
permanecerán en su rechazo.
Los fariseos no estaban interesados
en más nada, buscaban cambio; su única y exclusiva agenda era eliminar al
Salvador.
Cuando creyeron que todo se
había alineado para poner en práctica o concretar sus planes, una muchedumbre,
multitudes salieron a recibirlo y clamaban: ¡Hosanna! (salva ahora) ¡Bendito el
que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel! Este hecho fue precisamente en
la llamada, “La entrada triunfal”.
·
De los labios de la multitud escucharon la verdad
que prefirieron, eligieron negar, ignorar, rechazar.
·
La gloria de Dios estaba presente, el interés
de ellos estaba ausente.
·
Las señales lo acompañaban y testificaban, a lo
que ellos se hicieron ciegos y sordos.
·
Como ellos se consideraban igual autoridad como
la ley misma, su posición exaltada no les permitió ver el Autor de la ley.
Completamente frustrados,
desarmados con su maquinación, entre ellos dijeron: “Ya veis que no conseguís
nada”.
Los fariseos tuvieron su
oportunidad para hacer un cambio (como lo tiene todo hombre), para abandonar el
camino errado, blasfemo (la misma elección tienen todos); sin embargo, el único
lamento en ellos era, no lograremos concretar los planes de darle muerte a
Jesús; esto para ellos era crucial, imperante, no querían que fuera más.
Ellos no lograrían nada tocante
a su muerte hasta que todo no se cumpliese con su llegada, toda la determinación
del mismo infierno no pudo adelantar o atrasar lo que acontecería en el tiempo
preciso que el Señor había determinado. Es
el mundo el que se ajusta a los propósitos santos, no el Creador a los planes humanos.
Jesús se movió en medio de
toda oposición, en medio de toda maquinación infernal, nada lo detuvo; ¡Gloria
a Dios, Tetelestai!
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