¿QUIÉNES SON AQUELLOS QUE TIENES A TU LADO?



Lucas: 5:18-20 Sucedió que unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico, procuraban entrar y ponerlo delante de Él.
Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa y por el tejado lo bajaron con la camilla y lo pusieron en medio, delante de Jesús.
Al ver la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

Los hombres que traían aquel día al paralítico ante Jesús, este hecho habla de una forma tan especial de ellos. Hace que sean considerados en forma especial o detenida. Ya que lo que allí enfrentaron aquel día fue un obstáculo, que pudieron haberlo dejado, argumento, como tratamos de hacer lo mejor, pero, por circunstancias fuera de nuestro control no hay más que hacer. Y si lo hubiesen dejado allí su esfuerzo, aun el gesto sería digno de encomio. Ya que tuvieron la deferencia para con este hombre. Si eran sus amigos, eran buenos amigos; si familiares, tenían un interés real; si eran vecinos, tenían una buena disposición. Pero, la Palabra de Dios solo hace referencia de ellos como unos hombres, posiblemente extraños que vieron una necesidad y se dispusieron a ayudar. Sin embargo, lo que hayan sido es irrelevante; el hecho aquí a destacar es que trajeron al paralítico con la finalidad de ponerlo delante de Jesús. Esta era la oportunidad que este hombre estaba esperando y ahora ya no tenía que solo pensarlo, o seguir sufriendo en su condición. Estaban frente al que poseía el poder para cambiar el estado de cualquier hombre y cualquiera situación.
Lo que hace a estos hombres tan especiales fue su determinación de arrebatar ese milagro para el paralítico. La necesidad era ponerlo delante de Jesús, y no se iban a dar por vencidos, aunque pareciera que no sería posible debido a la multitud y el lugar en que se encontraba Jesús, Él estaba en una casa, mas, estos hombres determinados en el bien de aquel a quien traían, no iban a aceptar nada menos que hacerle quedar frente a Jesús.
Examinemos algunos aspectos de estos hombres:
1.      La buena determinación de ellos.
2.      El esfuerzo por el bien de él.
3.      Enfocados en la necesidad y la oportunidad de él.
4.      Allí estaba un desprendimiento, intereses puestos en otro plano, y la relevancia en ese momento era el bienestar de otro.

La puerta estaba obstruida, pero, la determinación encuentra entrada. Darse por vencidos sería haber perdido o negado la oportunidad de recibir aquello que estaba garantizado por ocurrir, porque allí estaba Jesús.

Axioma: no enumeres los obstáculos, concéntrate en el avance, alcance.

¿Quién se haría o se hizo responsable del daño al tejado? ¿Tenían ellos los medios para atender aquella deuda que se presentaría con aquel acto tan digno de admiración por otra persona?
Estos hombres estaban enfocados en que había un hombre paralítico que necesitaba estar en la presencia de Jesús y esto fue precisamente lo que hicieron. Habría sido más costoso para el paralítico permanecer en su estado.
Todos tenemos múltiples necesidades, sin embargo, estos hombres no pensaron por un momento en sí, empero en el paralítico. Para ellos su recompensa era estar frente a Jesús y verlo sanar a aquel hombre aquel día.
Estos hombres eran desprendidos, no concentrados en ellos. La determinación que tenían les hizo ser vistos ante los ojos de Jesús como hombres de fe, de valor; determinados y no veían los percances como medios para el desánimo.
¿Quiénes son aquellos de los que te has rodeado?
El objetivo de estos hombres fue llevarlo ante Jesús, ¿hacia dónde te conducen aquellos que te rodean, o hacia qué has permitido que te lleven...? ¿Hacia dónde tú los conduces, a aquellos que están a tu alcance?
El esfuerzo de ellos fue dejarlo ante Jesús y lo lograron, pese a los obstáculos que enfrentaron. ¿Tienes tú la misma determinación con aquellos que necesitan de Cristo, de aquello que necesita la intervención de Él?
Si tú eres el que estás en la camilla, ¿hacia dónde te conducen aquellos que te cargan? Cristo es el único que tiene la respuesta para tu condición. Si eres el que estas cargando la camilla, ¿hacia dónde conduces al enfermo?

Aquel hombre recibió su sanidad aquel día, y aquellos que lo llevaron ante Jesús recibieron su bendición, y sus vidas definitivamente ya no podían seguir siendo iguales. Todos salieron caminando de la presencia de Jesús con un milagro, el paralítico con su camilla debajo de sus brazos; y aquellos hombres que lo llevaron ante el Señor con sus vidas con nuevas bendiciones.

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