ESTÁ PERMITIDO HACER EL BIEN EN SÁBADO
Mateo12:1- 8 En aquel tiempo iba Jesús por los
sembrados un sábado. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar
espigas y a comer.
Los fariseos al ver lo que allí ocurrió, se dirigen a
Jesús y le dijeron: Tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en
sábado.
Es importante entender que los fariseos eran una secta
(una cofradía, una hermandad), “estaban ligados como un solo hombre (haber)”
como se describe un grupo en Jueces 20:11. Ellos eran fieles al fariseísmo,
eran correctos en conducta, morales, celosos y abnegados. Jesús hace una
descripción clara de ellos en Lucas 18:9, al declarar de ellos que “confían
en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros…) Estos fueron los que
puestos en pie oraban consigo mismo: Dios te doy gracias porque no soy como los
otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros…ayuno dos veces a la semana, doy
diezmos de todo lo que gano.
Examinemos a estos religiosos o adoradores de sí
mismos. Jesús dijo:
a. Confían en sí mismos como
justos.
1. Romanos 3:20…porque por las
obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de Él, ya que por
medio de la Ley es el conocimiento del pecado.
Ellos confiaban en
sí mismos como justos, pero ante Dios no se habían encaminado hacia lo que los
haría justos. Pero, lo justo de ellos bajo la ley está bajo pecado, y
juntamente con la posición pecaminosa tomada, continuaban sumando al pecado el
menosprecio a su prójimo. Si realmente entendiesen la condición de su estado, jamás
habrían tomado el camino de creerse que eran mejores que los demás. No
dependían de la obra redentora; ellos se liberaban a sí mismos por sus obras,
sus esfuerzos personales era su esencia en todo cuanto hacían.
b. Oraban puestos en pie consigo
mismo…
Podemos ver el
camino de la religiosidad en toda su crudeza y destrucción. No te necesito
Dios, mis obras me hacen merecedor de todo cuanto he logrado con mi altruismo,
mi moralidad. Tengo garantizado mi entrada a tu reino. No por tu obra en mí, mas,
por mi constante esfuerzo en ser lo mejor.
Por ello es que, aunque escuchaban las enseñanzas de
Jesús, ellos no necesitaban de nada más. Hemos llegado al nivel espiritual que
otros no han podido tocar. Para ellos aun Jesús no llenaba lo requerido, y para
colmo infringía ante ellos lo establecido que no se debería violar, según ellos
en sus excesos religiosos. Cierto sería hasta un punto lo que sostenían, empero,
ante ellos no estaba un simple hombre, este es El Hijo de Dios, el Mesías; el
Redentor.
Estos son el perfecto ejemplo de aquellos que están en
el lugar correcto, pero, que jamás recibirán porque no están buscando del Señor
escuchar, aprender, incorporar, corregir; son hombres enaltecidos que solo
están en camino de perderse, aun estando frente a la Verdad; de ser humillados
por el Señor, por no humillarse ante el Señor.
Sin embargo, estos hacían preguntas, y aunque las
respuestas estaban cargadas de todos los elementos teológicos, aunque estaban
recibiendo revelación; la Palabra era constantemente abierta ante ellos y
haciéndoles entender más lo que dentro de ello hay, no lo podían aceptar, y
mucho menos entender. Ante ellos revelación, mas, permanecían en oscuridad. Es
que cuando la Luz del mundo está ante ti, y no lo puedes reconocer; este es un
indicio claro que no estás en busca de ser iluminado, mas bien, de permanecer
en tu estado. Eran una oposición a lo que deberían representar.
Religiosidad no es una ventaja, es una enorme
desventaja. Porque ellos tenían el conocimiento de lo que se debería de hacer,
pero, esto en sí no era muestra de su amor y entrega al Señor; más bien era un
método que encontraron de vida que para ellos los ponía por encima de los
demás. Ellos se consideraban el elemento principal de lo que debería ser todo
hombre. Para ellos su religiosidad era su espiritualidad: Esta forma de vida
que mi esfuerzo ha logrado en cumplimiento de lo escrito, me separa de todo
hombre, digno soy.
Jesús abre ante ellos la Palabra y les hace entender: ¿No
habéis leído lo que hizo David cuando él y los que con él estaban sintieron
hambre; como entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que
no les estaba permitido comer ni a él ni a los que con él estaban, sino
solamente a los sacerdotes? (1 Samuel 21: 1- 6)
¿O no habéis leído en la ley cómo en sábado los
sacerdotes en el Templo profanan el sábado, y son sin culpa? (Números 28:9,10)
Estos fueron acontecimientos que acontecieron en el
Templo de Dios, y Dios los atendió como dispuso para enseñanzas.
a. Pues os digo que uno mayor que
el Templo está aquí.
Con esto les quiso
decir: El templo representa la Casa de Dios o Casa de adoración, todo cuanto
allí se hacía y se hace es para santificación. Aquel lugar es el lugar de
congregación, Yo Soy el que os llamo a congregar. Aquel lugar es para
purificación, Yo Soy la purificación. Aquel lugar es para estar en la presencia
de Dios, el Padre y Yo somos uno. Al que deben de adorar está en cuerpo y
sangre con ustedes, el Dueño del Templo está hoy aquí. Soy quien les enseñará
cómo deben de ser interpretados las enseñanzas que en Mi Palabra os he dejado,
lo que han aprendido, les voy a enseñar cómo vivirlo.
b. Si supierais qué significa
“misericordia quiero y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes,
La misericordia de
Dios es con ustedes, por ende, misericordia debe ser al igual un reflejo de
cómo atienden todo aquello que les corresponde.
c. Porque el Hijo del Hombre es
Señor del sábado.
El que instituyó
la ley está con vosotros, y he aquí les hago hoy saber en las áreas en las que
se han sobre extendido, y las que Yo su Dios permito y autorizo. Yo Soy el
Señor que está con vosotros, que deben honrar, el cual no están haciendo.
Todo cuanto recibisteis fue en preparación para esto
que estáis ahora viviendo, el que está ante vuestros ojos.
En el templo David y los con él estaban comieron, y
los sacerdotes profanan o deshonran el sábado y son sin culpa. Frente a ustedes
está aquel que es mayor que el Templo, el que les ordenó que lo construyeran.
Ustedes están condenando los inocentes, ya que estos
recibieron el entendimiento, la revelación de lo que ahora acontece. Cuando son
ustedes los culpables de no entender que es misericordia (humanidad,
indulgencia).
Mateo 12:11, 12- Él les dijo: ¿Qué hombre entre
vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa
mano y la saca?
Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por
consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado.
Llega juntamente con Jesús la gracia. milagros,
sanidades y liberaciones incontables, imposible es poder enumerarlos. Es de
suma importancia destacar el hecho que si se hubiese tratado de documentar todo
cuanto aconteció durante el ministerio del Señor, no hubiese habido otra
función para los discípulos excepto tratar de solo documentar hasta su muerte
todo cuanto había acontecido. Pero, todo cuanto el Señor permitió a través de
su Espíritu o inspiración divina que se documentara, ciertamente tiene todas
las enseñanzas e instrucciones que son necesarias para instruirnos en la fe,
confianza; y el saber que esto y más ha de acontecer. El mismo Señor, el mismo
Salvador, Liberador; es y siempre será. Estas son necesidades que siempre estarán
presentes y siempre por Él serán atendidas a través de los medios que así lo
permitan, a través de su sometimiento en la obra y expansión del reino de Dios.
Estos medios fueron y son de gran utilidad para hablar a incrédulos o
agnósticos, idólatras. Las obras son para llamar a todo hombre a reconocer y
saber que Él es el único Dios y Rey verdadero. Jesús sigue haciendo los mismos
milagros, sanidades y liberaciones ahora. Lo hará a través de su Palabra y sus
atalayas o siervos. Vidas sometidas a Cristo, son vidas explosivas en la
revelación de su gloria, poder y majestad.
Estaba Jesús en la sinagoga, había un hombre con una
mano seca. Los fariseos para poder tener una razón para acusar a Jesús
de haber violado el sábado por haber sanado o hecho un milagro en
el día de guardar. Es que ya anticipaban lo que estaba por ocurrir. La sanidad
de un hombre angustiado o afectado no era lo importante. Cuan triste resulta
ser extremistas y no querer aceptar que frente a ellos tenían el enviado de
Dios, el Mesías que llenaba toda profecía tocante al quién sería, el cómo
sería; cuándo sería y el dónde sería.
Si hubiesen
estado examinando a Jesús a la luz de la Palabra, habrían visto y entendido. Sin
embargo, su objetivo fue otra, de solo adquirir conocimiento de las leyes. Y si
hubiesen estado sensibles al Espíritu de Dios, habrían oído: “este es mi Hijo
amado en quien tengo complacencia”. Pero, su esfuerzo fue mal llevado, ellos no
estaban atentos a la voz de Dios, llegaron a la placea, al lugar de manifestar;
a ese nivel según sus acciones, que no necesitaban escuchar ya la voz de Dios.
A la luz de la Palabra debieron haber podido saber que Jesús era el Mesías. La
Palabra de Dios es revelación, instrucción. Es si así se permite, conducidos por
el mapa que nos conduce a Él. Si estos terminaron arribando a otra conclusión,
el Espíritu de Dios no es el que origina confusión. No era la Palabra lo que
estudiaban para acercarse más a su Hacedor, eran las porciones selectas que
cubrían lo que de interés era para ellos.
Jesús conociendo sus intenciones, el propósito de su
pregunta; con la retórica, la misma pregunta llega a ellos la enseñanza. Mas,
el entender de ellos estaba entenebrecido u oscurecido por su maquinación
contra su Redentor. Estaban allí presentes no para recibir, estaban llenos de
sí mismos; su finalidad era solo de poder atrapar el Señor en medio de las
obras de bendición que hacía. Estos religiosos eran instrumentos del diablo.
La incógnita se presenta, ¿es usted un religioso o un
cristiano? Con su religiosidad y su conocimiento parcial de la Palabra, lo que
hicieron aquellos fue rehuir todo el consejo de Dios (Hechos 20:27).
Jesús les hace saber ¿si una oveja cae en un hoyo, en
sábado, no le echa mano y la saca?
Ahora hay un hombre caído en un hoyo de enfermedad, ha
estado en espera para ser rescatado, empero en ningún día nadie se acercó a él
para sacarlo de su angustia.
Sin embargo, ahora ante ustedes hay uno que no lo
dejará en aquel hoyo, en aquella condición; mi poder, mi piedad, misericordia;
no está confinado por nada. Un días o tiempo especial, debido a alguna
presencia maligna, oposición o autoridad alguna. Y este es el día aceptable
para él. Ni un día más de angustia de lo que fuese necesario ninguna alma
sufrirá ante Mí. Todo está sometido debajo de mis pies.
Es importante hacerles saber les dijo Jesús, que aquel
acto que haríais hacia una oveja, lo hago Yo hacía un hombre que vale más que
una oveja. Por consiguiente, si misericordia tendrías por una oveja, quiero que
sepan que está permitido hacer el bien en sábado. Entonces extendió la
mano aquel hombre como se lo indicó el Señor y se le restauró.
No escucharon, no les importó la enseñanza. Estos
tristemente continuaron en su camino de ceguera y negación espiritual, y
confabularon contra Jesús para destruirlo. No poseían el sentido de su propio
pecado y de su necesidad espiritual. Aunque estaban en presencia de Aquél que
era y es la respuesta para la condición pecaminosa de todo hombre, estos en
ningún momento reconocían que tenían una necesidad, cada encuentro con Jesús no
fue para recibir de Él, empero para poder hallar razón para condenarlo.
¿Cómo poder estar en presencia del Señor y no
reconocerlo, saber? Excepto que estés en total yugo bajo el maligno, por ende, el
no poder reconocer la grandeza de su sola presencia.
Si hubiese sido otro quien les hubiese hablado,
posible podríamos pensar que probablemente no fue un vocero plenamente usado
por el Espíritu de Dios, pero, fue Jesús quien les instruyó sobre el sábado. Jesús
nunca tendrá que corregir o repetir una enseñanza, ya que su metodología no fue
la correcta. Es el receptor, el necesitado que no acudió al llamado. Fue el
errado que continuó en su estado, fue el atado o vendado que se negó a ser
liberado o restaurado.
Esto solo fue total oposición al Espíritu de Dios que
es quien revela e instruye; oposición a su Rey y Señor, y por consiguiente
pérdida total para ellos.
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