TODOS CON LA MISMA OPCIÓN Y SÓLO UNA LO ARREBATÓ
Mateo 9:20-22
Hay aquellos que
procuraron el toque de Jesús físicamente, ¡gloria a Dios! Recibirían su
milagro. Imposible habría sido, que su toque, sus manos no produjera sanidad.
Empero, hubo aquella
mujer que procuró tocarlo secretamente, esto fue el borde de su vestido, ya que
su condición era de inmundicia para aquella cultura.
Por ende, esto fue la
razón por la cual recurrió secretamente, buscó tocarlo para recibir su sanidad,
su milagro.
Y, de hecho, la Biblia
registra que aquella mujer con flujo de sangre por doce años, toca el borde del
manto de Jesús.
Consideremos por un
momento lo siguiente, de una manera u otra ella estaba débil, su disposición no
era lo mismo que los demás, sin embargo, en medio de la gran multitud de
hombres y mujeres, hizo camino en medio de su condición y gran aglomeración.
Es que ella no tenía una
teoría, posiblemente seré sanada. Ella tenía una aseveración, seré sanada, mi
condición cesará, todo cambiará ante tal presencia, poder y autoridad.
Todo cuanto aquella mujer
logró reunir en ese momento para estar bajo aquella clara convicción, tuvo que
ser, ya que cualquier teoría de dudas habría anulado su milagro.
Es que toda incredulidad
u otra posición religiosa o personal se canceló. Nada separaba a esta mujer de
llegar a Jesús, esa era su única agenda. Aunque la Biblia no detalla más nada
con respecto a esta mujer, sin embargo, posible es que esa misma determinación
de tocarlo y lograrlo, encendió en ella una gratitud del que nunca pudo
librarse, compromiso eterno con el Señor. Jesús en su pensar, en su corazón o
emoción, en sus labios, en su enfoque, deseo, motivación, final encuentro (Marco
5:29).
Ahora bien, ¿por qué hubo
una diferencia de otros toques hacia Jesús? Ya que Él mismo manifestó que algo
aconteció en medio de todos los otros toques o contacto corporal con Él (Marco
5:30-33).
Nada que proceda del Señor
es para que sea un secreto, algo que se mantenga en oculto. Si Dios o cuando
Dios obra en usted, proclámelo, que todos escuchen sobre el poder del Soberano
Creador.
Igual que ella, algunos
tienen temor de lo que otros dirán, de burlas o por las dudas o incredulidad de
otros.
Debido a ese hecho, la pregunta
es, si usted el bendecido, sanado, librado no lo proclama o declara, ¿quién
debe de hacer lo que es su obligación? ¿quién debe de hacer lo que es su obligación?
¿quién podrá ser sus labios y evidencia? Usted buscó su milagro, Él se lo
concedió. Alábelo ante todos. Si escuchan, ¡gloria a Dios! Si dejaran de
escuchar o rechazos, ¡gloria a Dios! Total, el compromiso no es con ellos, es
con su Señor, su Sanador, Redentor y Salvador.
Es importante expandir en
esta área que formó parte del desarrollo de lo acontecido.
Cuando Jesús expresó que
alguien lo había tocado, resulta un tanto triste y gracioso.
La pregunta del Señor deja
en vergüenza a todos aquellos que lo negaban (Lucas 8:45).
Básicamente lo que
expresaban era que su fe o entendimiento espiritual estaba confinado.
Es como si declararon,
estábamos aquí para que a medida de aquello que haga, eso procuraremos, porque
haces grandes maravillas.
Lo que aún no habían arribado,
era que su sola presencia era un hecho glorioso, maravilloso, que se extendía
en todo cuanto hacía. Si así hubiesen entendido, todos aquellos que tuvieron
algún rose con Él en el camino estarían ya sanados, librados, restaurados.
Es que tan glorioso es todo aquello y sólo una
mujer debido a su condición y fe, pudo arrebatar un milagro que hasta ese
momento nadie lo había logrado o alcanzado.
Comentarios
Publicar un comentario