JESÚS ES EL ÚNICO MEDIO PARA INICIAR TU CAMINO A DIOS
¿Es posible asistir a la iglesia, amar a Dios,
hacer obras de caridad y de bien; y terminar en el infierno? La respuesta a
todos los interrogantes es sí, sí es posible. Porque lo que establece el orden
a todo esto, aquél que le da la validación no está. Lo que permite que se esté
en obediencia a lo que dice Dios no se ha hecho, por ende, aun a pesar de todo
aquello que se ha atendido o hecho, serás juzgado porque no has seguido las
instrucciones establecidas por el Creador.
Posiblemente preguntarías, pero ¿cómo puede ser
que amando a Dios no me permite estar en paz con Él, si los diez mandamientos
declaran que debo amarlo? Cierto es, debe amarlo y posible es que lo esté
haciendo. Pero, debe y tiene que ser sobre todas las cosas.
Esto implica:
1. Que Dios no es uno de mis amores, es a quien
amo más que a mi vida misma; más que cualquiera y toda cosa en su vida. De este
amor es que habla aquel mandamiento.
2. Es amarlo más que mis deseos, mis preferencias,
tendencias.
3. Es amarlo más que mi orgullo.
4. Es amarlo más que desobedecerlo.
5. Es amarlo cuando otros lo reniegan o rechazan.
Mantengo mi postura o mi testimonio abierto, aquello que es más importante en
mi vida.
6. Es amarlo más que una carrera o profesión.
7. Es amarlo más que una emoción humana.
Posible es que alguien preguntará ¿Cómo se
puede amar de esa manera? Esto resulta imposible para cumplir.
Amar a Dios no está basado solamente en
emoción:
1. Inicia con obediencia, esto implica cumplir con lo que Él ha
establecido, dictaminado. Ya que nada establecido por el Señor es una lista de
sugerencias, sino de ordenanzas o mandatos; para que así su vida vaya en la
dirección que Él ha establecido que solo representará y representa bien.
2. La obediencia trae consigo sometimiento.
Esto es o quiere decir que pongo a un lado lo que yo quisiera y me dedico a
cumplir lo que Él ordena. Ninguna obediencia a Dios es una pérdida para su
vida, este es el único lugar donde realmente empezara a realmente vivir dentro
de un perfecto plan, diseñado para que solo las cosas importantes sean
atendidas.
3. Sometimiento representa negación o negarse a
sí mismo. ¿Qué significa esto? Todos tenemos deseos, anhelos, aspiraciones,
planes. Pero, cuando estas están en conflicto con lo que dice u ordena Dios.
Por amor a Él, es despedido o rechazado.
¿Puede una persona acercarse a Dios, por sus
propios medios, por medio de santos o la virgen María? La respuesta a los
interrogantes es un rotundo e inconfundible no, ya que esto está en
contradicción con lo que escrito está.
Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo Soy el camino, y la
verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
El único camino para llegar a Dios es a través
de Jesús. Sólo en Él está la verdad, toda otra enseñanza recibida fuera de lo
que establece Dios es falso. Y es sólo a través de Él que puede tener una vida
libre de condenación eterna, de maldición y estar en camino a través de Él a
vida eterna.
Después de haber hecho esta introducción al
tema que realmente encaminará a examinar a la luz de la Palabra lo que
necesario es para poder llegar al Padre o a Dios. Y entender quién es el único
y absoluto mediador entre Dios y los hombres. Por medio de quién se obtiene ese
estado de perdón y liberación de nuestra condición de pecado para tener acceso
a la vida eterna y abundante que hay en Él.
Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna.
Esto quiere decir que Dios en su amor vio la
condición del mundo, su condición y la mía. ¿Cuál era esa condición? Muertos,
cubiertos de pie a cabeza en el lodo del pecado. Teníamos y tenemos la
necesidad de poder ser rescatados o librados de esa condición. Y Dios en su
amor lo proveyó a través de Jesús su único Hijo. Para que cualquier y toda
persona, que en Él cree, no quede o muera en esa condición que lo conducirá al
infierno, sin embargo, para que a través de Él tenga aquella persona vida
eterna.
¿Qué significa creer en Jesús?
1. Reconocerlo como el Hijo de Dios.
2. Confesarlo como declara la Palabra para que
podamos ser reconciliados con el Señor, declararlo como Señor único de nuestras
vidas y Señor de nuestras almas.
Juan 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al
mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.
Antes de que el Señor enviara a Jesús al mundo,
el mundo estaba condenado, usted estaba condenado o está condenado hasta que
acepte el medio único de poder estar en paz con Dios y para que su vida pueda
ser restaurada de la condición de maldición en la cual se encuentra sin Cristo
presente en ella. Es por Jesús que su alma será rescatada o salvada de esa
condición en la cual se encuentra hoy, si Jesús no está presente aún.
Juan 3:18 El que cree, no es condenado; pero el
que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
unigénito Hijo de Dios.
Mientras que no reconozca que necesita un salvador,
y que desde ya entienda que no es nadie o nada más que Jesús el Hijo de Dios,
está condenado, está en una prisión; le espera el infierno y ciertamente no ama
a Dios como realmente cree amarlo, ya que para amarlo tienes que aceptar y
cumplir lo que Él ordena para la liberación de su alma.
1. El que cree. Creer en ¿quién? En Jesús el Hijo
de Dios. Este no será condenado o no recibirá condenación, porque ha creído y
aceptado lo que dijo el Señor.
2. Pero, para aquél que no cree o no acepta lo que
dice Dios está condenado. Y el porqué de esta condenación que no se la impuso
el Señor, sino su rebeldía o desobediencia a Él. Es porque no ha creído en el
nombre del unigénito Hijo de Dios. Ese nombre es tu salvación, es tu
liberación. Ese nombre es el único nombre al que los demonios se someten. Ese
nombre es del Dios de Poder, el único nombre en el que hay salvación.
Juan 3:19 Y esta es la condenación: que la luz
vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus
obras eran malas.
Ahora bien, ya enterado está que en Jesús está
la salvación y sin Él está la condenación. Que Él es la luz que vino al mundo
para librar u vida de la oscuridad en la cual se encuentra, esto es su
condenación de muerte eterna y de la maldición que actualmente es sin Él.
¿Permanecerá en la oscuridad o el rechazo a Cristo como salvador de su vida o
lo aceptará como el Señor de su alma? La decisión es suya, nadie lo puede hacer
por su persona, empero, ahora lo que decida desde este momento establecerá
cuánto ama a Dios, o cuanto rechaza lo que Él representa y es para su vida.
Romanos 10:10 Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Romanos 10:11 Pues la escritura dice: Todo
aquel que en Él creyere, no será avergonzado.
Es con su boca que confiesa lo que Dios
establece como un contrato de obediencia y entrega de su alma al Señor. Y es
con ese acto que recibirá el perdón de sus pecados.
Si decide hoy aceptar al Señor, puede repetir
esta oración en donde esté:
Padre
celestial, reconozco que, por amor al mundo, a mi persona enviaste a Jesús, Tu
único Hijo. Para que todo aquél que lo declare como Rey y Señor de su vida, de
su alma, recibirá perdón de pecados. Te pido que me perdones mis pecados, todas
mis ofensas. Reconozco mi condición de maldición sin Cristo y la condena de
muerte eterna sin Él.
Jesús,
te reconozco como Hijo de Dios, como el único medio para llegar a Dios, para
estar en paz con Él. Te acepto Jesús, como mi Salvador, Dueño de mi alma y de
mi vida. Gracias por el sacrificio y Tu sangre derramada en la cruz para limpiarme
de toda condición que me tuvo aprisionado. En Tu poderoso nombre sobre todo nombre
oramos, Amén.
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