JESÚS ORÓ POR SUS TRANSGRESORES
Lucas 23:34 Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no
saben lo que hacen.
Cuando llegaron al Gólgota lo crucificaron allí junto
con los dos malhechores.
Fue en este escenario de rechazo y escarnio de su vida
que rogó Jesús el perdón por ellos y lo que allí acontecía en aquella hora, oró
por los transgresores. Y si así lo hizo
indiscutiblemente era necesario, era de vital importancia que elevase aquella
oración de intercesión porque:
1. Ellos estaban tan segados y
manipulados por el poder del infierno que no percibían a quién habían allí
crucificado.
2. Aun siendo instrumentos del
diablo ellos si quiera se percataban bajo la influencia de quién estaban, y su
acto contra quién o en rechazo de quién era.
3. No sabían cuán alejados
estaban del Señor para haber llegado al estado o aquel punto en la cual
estaban, de lo ciego, ignorante y maligno que ha sido aquello que ellos le
habían dado entrada y control.
Cuánta insensibilidad espiritual había en su
condición. No escuchaban, no veían, no entendían, no aceptaban. Total perdida o
desconexión de todo cuanto deberían saber o tener por entendido.
Dios estaba entre ellos. Sus señales y maravillas,
cumplimiento de profecías y no lo aceptaban, que al punto de su rechazo
procuraron y no descansaron hasta lograr su muerte.
Cuando el odio y el rechazo dominan, la vía más
buscada es eliminar aquello que representa Su encono, aquello que ya no se
tolera; en esta instancia el hombre, los religiosos, el pueblo escogido no toleraban
a su Dios, el único medio de reconciliación con Dios
.
Hechos 13:27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus
gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen
todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.
Ni aun estando en contacto con el Señor hubo un cambio
en ellos, cuan grande era la atadura del mal que estaba sobre sus vidas.
Posible es que alguno argumentaría que simplemente no lo sabían. Y en respuesta
a ello el Espíritu Santo es quien sensibiliza a la presencia de Dios.
Habían dos malhechores colgados junto a Él, uno lo
insultaba y le decía: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Empero el otro reprendiendo a su compañero le dijo; ¿Ni siquiera estando en la
misma condenación tú temes a Dios? Luego este mismo malhechor le dijo a Jesús:
Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. Al cual Jesús no hizo esperar su
respuesta, de cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso. De malhechor
pasó a estar entre los justos y hoy está con los redimidos que esperan el
juicio final y la resurrección.
¿Quién le hizo saber al malhechor redimido ante quién
estaba? ¿Qué profecía tuvo oportunidad de leer? Excepto que la presencia misma
del Espíritu Santo que trabaja con todo hombre, este malhechor permitió que le
ministrara y recibiendo así entendimiento espiritual, reconoce que en la
presencia misma de Dios estaba, el cual lo declara a su ex compañero y lo
acepta en ese lugar y en esa hora como su único Rey y Señor.
Estos otros ciertamente cerraron todas las puertas a
la presencia de Dios a sus vidas. Y aun teniendo oportunidad para cambiar de
dirección nunca lo hicieron, más prosiguieron en su camino de maldición, de
condena.
¿Estaba la presencia de Dios? ¡Sí! ¿Le dieron lugar?
¡No! ¿Tuvieron oportunidad? ¡Sí! ¿Lo rechazaron u obstruyeron? ¡Sí!
Tanto como los romanos, los fariseos, escribas,
publicanos; el pueblo en rechazo, todos tenían oportunidad de ser ministrados
por el Espíritu de Dios como lo fue el caso del malhechor salvado, pero, su
escogencia fue rechazar la oportunidad brindada. Y esto les provocó una mayor
sordera, ceguera, falta de entendimiento o reconocimiento a la presencia de
Dios. El cual ellos por el mal que los ataba y que le continuaban dando lugar
los continuaba manipulando para lograr su objetivo.
Por ello es que Jesús ora por sus transgresores, ellos
no saben lo que hacen.
a. Creen que tienen el control,
cuando son controlados.
b. Creen que su obra conlleva
bien, cuando la implicación es eterna condena.
c. Creen tener la luz, cuando
están en completa penumbra.
d. Ellos no entienden que sus
actos celebran su condena.
e. Creen vivir, cuando están
muertos en sus pecados.
Aquella hora en el lugar llamado la Calavera, la hora
más oscura para la humanidad, para las obras de las tinieblas, y la magnitud de
condena en ese acto hacia Dios hecho Hombre; por cada implicado, participante,
conspirador o instigador. ¡Ay de aquellos y los hechos esa hora!
Pero fue Jesús, quien oró pidiendo a su Padre,
intercede por ellos y lo cierto es que dijo el Señor, no saben hacia quién han
llevado a cabo esta injusticia. Es que lo que allí se llevó a cabo no tiene
paralelo, ni lo tendrá jamás con nada. Pero, porque el Señor todo lo sabe, por
ello fue que clamó, elevó su oración de intercesión en aquella hora; perdónalos
porque no saben hacia quién han sido sus actos hoy. Al que no han aceptado,
escuchado; al que han condenado, al que han blasfemado, injuriado, golpeado,
herido; desnudado, escupido, al que han crucificado. Habiendo sabido que era Dios, el Hijo de
Dios, el Mesías; estos actos nunca habrían sido. Pero, por esta hora oscura y lleno
de todo el desenfreno del infierno, clamo por ellos.
Es importante leer y entender que nuestro Señor todo
cuanto brotó de Él era indispensable y vital, es imprescindible. Para toda
condición nuestro Dios tiene la respuesta y para estos era interceder por sus
actos que hacían en contra espiritual y corporalmente ante la presencia,
personificación misma de su Hacedor, el Mesías, su único medio de salvación. Y
fueron ellos, de sus manos y desenfreno que se elaboró, se ejecutó todo cuanto
allí acaeció.
Y aunque todo se hizo con la finalidad de acabar con Él,
no pudieron apagar aquello que sería y es su única esperanza para poder volver a
ser redimidos o perdonados, librados de la condición en la cual ellos y todos se
han ubicado. Aunque aquellos contra él creyeron que estaban en control o control,
era controlados por el maligno que trató de concretar su agenda.
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