ACORDARON DAR MUERTE A LO QUE JESÚS LLAMÓ A VIDA





S. Juan 12:10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro.
Los judíos que habían ido para acompañar a María y vieron lo que había hecho Jesús, creyeron en Él. Mas, algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el Concilio, y dijeron:
¿Qué haremos?, pues este hombre hace muchas señales. Si lo dejamos así, todos creerán en Él, y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. (S. Juan 12:45-48).
Un grupo retorna con el reporte a los fariseos y a los principales sacerdotes, Jesús resucitó a un hombre llamado Lázaro; este ya tenía cuatro días de muerto. Estuvimos allí y ante nuestros ojos quedó esta evidencia. Lázaro volvió a vivir.
La reacción inmediata fue ¿Qué haremos?, pues este hombre hace muchas señales. Si lo dejamos así, todos creerán en Él…
El objetivo era tratar de ocultar, cubrir, empañar o desviar la atención de las poderosas señales del Maestro. Lo increíble de este hecho, es que hombres creyeron que su agenda sería más poderosa que la del Señor. Como si el mal sería la que tendría la última palabra. Una vez más, lo irónico es que se atrevieron a tratar de desacreditar al Salvador.
¿Qué argumento, o señal habría sido suficiente evidencia para un corazón endurecido, rechazando? ¿Qué debería acontecer para quizá despertar o abrir sus ojos para que pudiesen ver y aceptar a su Mesías?
Frente a frente con el Camino, la Verdad; señales y cumplimiento literal de las profecías que señalaban al Mesías. Y ante ellos señales irrefutables, sin embargo, la reacción fue; ¿Cómo podemos detener estas señales? No era el hecho que no había señales o evidencias, era todo lo contrario; este hombre hace muchas señales, esto es demasiado, no lo vamos a tolerar, lo detendremos para que no afecte nuestra imagen, nuestro prestigio.
Cuando la agenda humana o religiosa trata de anteponerse a la del Creador, siempre será un total fracaso, ya que el Señor vencerá una y otra vez; es imposible detenerlo.
Ahora aquel que había sido el receptor de aquel milagro, querían matarlo al igual que su Señor. Ya que la presencia de este aun sin hablar, hablaba a gritos provocando miradas, levantando preguntas y despertando fe en el Redentor. Jesús es el dador de vida. No hay imposibles a través de Él, Jesús es el Hijo de Dios; es Aquél del que se ha profetizado, Él es Señor.
Lázaro estaba amenazado por hombres que querían eliminar u ocultar la evidencia de una obra maravillosa. Mientras que Jesús aún estaba presente la posibilidad de matar a Lázaro no sería, simplemente no podría ser; porque el dador de Vida estaba presente y porque el tiempo señalado para Lázaro se completaría a lo planificado por el Señor. Y dejaría de ser en el tiempo estimulado o escogido para ello.  Gloria a Dios, aquí hay que intercalar, el Señor está siempre en control.
Los principales sacerdotes y fariseos, no buscaban el cambio, no estaban interesados en señales o evidencias. Nunca lo examinaron a la luz de las profecías, ya que de ser así habrían al igual confesado que era el cumplimiento de las Escrituras frente a ellos, y postrados habrían declarado Rey y Señor.
¿Cómo habrían podido darle muerte al que Jesús dijo vida? ¿Cómo habrían podido alterar aquello que solo define el Señor?
Una sola muerte se iba a lograr y esta sería porque Jesús lo permitiría, y con ese propósito había venido; en dar su vida en ofrenda por nuestros pecados.
Cuando Dios hace una obra en tu vida, esta obra es irreversible. Nadie lo puede detener o alterar. Lo que el Señor llama a ser, será. Lázaro fue llamado a vida por ende nadie volvería a apagar esa antorcha, hasta que llenara el propósito y lo determinara el Señor.
Podemos siempre habitar confiados en la obra maravillosa que lleva acabo el Señor en nuestras vidas. Son inalterables, definidas; fueron hechas para su gloria, y si el Señor permite algo que pareciera un revés en nuestras vidas, implica esto que tiene algo mejor aún instaurado para su vida.
El enemigo de nuestras almas podrá planear, preparar todo cuanto se le ocurra, empero Dios es quien establece; y lo que establece es inalterable. La señal establecida en la persona de Lázaro no dejaría de ser hasta que llenase los propósitos del Señor. Porque a causa del levantamiento de Lázaro de los muertos, mensaje este visual de Jesús en este hombre, y a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. La señal era para que todos fueran atraídos a vida, para que salieran de su muerte espiritual y fuesen al igual resucitados por el poder de Dios en sus vidas, librados de todo aquello que los mantenía muertos en su condición espiritual.
Estos opositores de Jesús podían planificar todo cuanto hubiesen querido, pero Lázaro seguiría con su presencia cosechando almas para que los judíos se apartaran de falsas enseñanzas y creyesen en el Hijo de Dios, su Mesías.


















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