CONSTREÑIDOS POR SU AMOR
2 Corintios 5:14
El amor de Cristo nos constriñe…
Resulta de manera importante considerar el término
aquí usado, no expresión al azar o una que simplemente haya sido puesto allí
por algún valor literario. De hecho, el planteamiento teológico está
fuertemente amparado con fuertes enfatizaciones del hecho que somos
reconciliados. Somos el producto de hechos que solo Dios pudo forjar y logra a
través de Jesús, nuestro Redentor.
El amor de Cristo nos constriñe (nos precisa, exige)
nos obliga; sí ese amor nos dirige a una sola dirección. Esta dirección nos
conduce a una vida en donde el creyente no viva para sí, sino para nuestro
Salvador, que murió y resucitó por nosotros.
Si Cristo murió por nosotros, al igual todos los que
hemos nacido en Él, hemos muerto para el pecado que antes habitaba y controlaba
nuestra forma de pensar, y nuestra manera de obrar. Pero por el amor de Cristo,
es repudio a todo lo que no honre a Dios y rechazo a todo lo que nos separe de
Él.
El amor de Cristo que habita en nosotros y nos cubre,
guarda; nos rige, crea esa necesidad a elevar la mirada a lo que procede del
Señor y vivir solo para Él.
Una nueva naturaleza dado por el Señor, y recibido a
través de Él.
v.16- …a nadie conocemos según la carne… El
cambio lo hace, lo hizo Dios en nosotros a través de Cristo Jesús. Las cosas
viejas pasaron. Esa vieja naturaleza o la pasada naturaleza ya no es una
realidad. No deberíamos ser reconocidos
por lo que anteriormente éramos, lo que controló. La estructura, la apariencia
humana está, pero nuestra forma de vida, expresión, conducta; todo cambió
porque está la presencia de Dios, Cristo hace el nuevo hombre en nosotros.
Es el amor de Cristo que nos obliga a ir en el camino
establecido desde el principio para ser aquel hombre espiritual que Dios
siempre deseo que fuésemos, pero por alterar prioridades quedamos trágicamente
afectados.
Alguien quizá diría ¿El amor de Cristo nos obliga?
Pongámoslo en esta perspectiva humana:
1. Por amor a otro ser humano nos
sentimos obligados a hacer todo lo posible y hasta lo imposible por o para el
bienestar de ellos.
2. Para poder corresponder a ese
amor nos sentimos obligados o nos obligamos a recorrer cualquiera que fuese el
camino o la distancia, y en medio de cualquiera que fuese la situación.
3. Por el amor humano nos
sentimos obligados a estar con ellos no importa qué o quién.
El amor de Cristo en nosotros activa todas aquellas
áreas que si no por Él quedarían o estarían sin vida para siempre.
El amor de Cristo es una capacidad de ir más allá de
lo que humanamente es reconocible o entendible.
Cuando el amor de Cristo no nos constriñe:
a. ¿Será porque Cristo no es una
realidad en nuestras vidas?
b. ¿Será porque nunca hubo
entrega, sometimiento; o todo fue un engaño para aquel?
De hecho, la realidad es esta, si el amor de Cristo
rige, controla; domina nuestro marco humano y se enseñorea en nuestras almas,
evidencia es que ha habido total entrega y negación constante (cada día); a
todo aquello que pudiese y haya tratado de infiltrarse en nuestra relación,
comunión con el Señor.
Cuando el sentir humano ha llevado una selección
emocional, todo cuanta gira en torno a esa vida, es ese ser al que le ha
confiado su sentimiento.
Constreñidos por el amor de Cristo. Ese amor, perfecto
amor; es el que nos esfuerza a proseguir la marcha, el camino que de no ser por
Él no lo podríamos recorrer o si quiera iniciar. Ya que es un camino de
esfuerzo continuo, negación o rechazo a mis preferencias, escogencias;
tendencias y proseguir el sendero de fe, de excelencia.
Es angosta aquella vía, de sacrificios y negación. En cuántas instancias no habremos querido
expresar igual que Jesús y decir, si es
posible pase de mí esta copa. Pero al igual que Él, imitando a nuestro
Maestro debemos al igual decir, hágase no mi voluntad, empero la suya Señor.
El camino de ese amor es estrecho, ya que no hay más
nada que considerar ni que tenga mayor preeminencia, excelencia; que hacer la
voluntad del Padre, al igual que lo hizo nuestro Señor.
Su Amor Constriñe
Es Tu amor, que mantiene mi avance,
Es ese amor, que envuelto hace,
Que surja todo aquello, que no hay en mí.
Pero, lo hace germinar tu amor,
Dejando brotes, que a Dios presentó;
Alimenta a otros, me nutre igual;
Bendecido estado, redención.
Comentarios
Publicar un comentario