EN LA TOTAL ENTREGA LA VOLUNTAD DE DIOS SE CUMPLE
En la total entrega la voluntad del Creador se cumple,
ya que nada hay que obstruya lo que perfectamente estructuró el Hacedor.
La continua negación es el camino a la voluntad de
Dios, ya que esta disposición permite extenderse a los designios del Señor.
La voluntad del Señor no puede alcanzarse sin desarmar
aquello que podría ser un camino alterno, a lo que Él ha ordenado y preparado.
La desactivación de otras alternativas, es el
rendimiento y camino de sumisión o entrega al Todopoderoso.
Sometimiento es entregar voluntariamente aquella arma
de decisiones y rendirse a los medios de Dios para alcanzar sus propósitos o
miras.
Este es el camino de santidad, separación de lo que
humanamente podría ser, pero que no tendrá lugar ya que se le ha dado lugar
absoluto a los designios del Rey de Reyes. Esto es lo que demanda este caminar
con el Salvador:
...niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo
16:24).
Parafraseado: Que
el Señor sea el centro de tu vida, tu elección sobre todo, no hará duda a quién
estarás adorando y el que te está guiando.
Nuestra relación con el Señor, nuestro inicio y
continuo andar, caminar con Él depende de una continua negación, de una
continua separación de todo cuanto se es en esta naturaleza humana alterado por
el pecado original y vistiéndose cada día de la nueva naturaleza, que se tiene
y se ha recibido desde el primer momento que se aceptó como Rey y Señor de
nuestras vidas.
Esta vida nueva en Cristo Jesús está establecido en
una continua negación, haciéndole saber a la carne que aunque aún se está en
medio de la corrosión del pecado, la sangre de Cristo nos mantiene lubricados
para continuar avanzando y no detenernos en aquellos lugares en la cual quedemos
completamente deteriorados e inservibles para el reino de Dios. Cuando Jesús
estuvo en su humana naturaleza, en camino hacia el propósito para el cual había
venido como hombre, su carne no quería, no deseaba someterse a tal agonía del
precio a pagar por el pecado, no propio, no la de un hombre; empero la del
mundo entero (pago por el pasado, presente y futuro), es inimaginable todo
aquello que representó cargar con esa deuda de condena, corrupción, sobre todo
aquello que es y representa el Redentor:
o
Perfección
o
Pureza
o
Santidad
o
El Santo, Santo, Santo
Todo aquello sobre lo más alto y elevado del universo
y fuera de ello (ya que nuestro Señor no se confina a nada), Él es lo más alto
y sublime.
Pero, el camino de negación lo caminó Jesús,
haciéndoos saber y entender que es la única manera de agradar al Padre y de
mantener nuestra comunión con Él.
Negarse a sí mismo es hacer la voluntad de Dios. Para
que la voluntad del Hacedor se cumpla en nuestras vidas es a través de negarse
a las preferencias de la carne y hallar agrado en la voluntad del Señor.
En ninguna vida la voluntad de Dios se hará sin el
negarse a sí mismo, a los caminos y deseos de la carne, que en su mayor parte
estará en conflicto con su Creador.
·
De cuánta bendición resulta para una vida el hallar deleite en la voluntad
de Dios, igual como nuestro Maestro, el cual nos dijo que igual es el camino
para seguirle a Él, honrando a Dios.
o
...el hacer Tu voluntad, Dios mío, me ha agradado (Salmo 40:8).
·
En medio de todo aquello que nos rodea, que podría logar hacernos desviar
y quedar en territorio en que no es lo intencionado, es en la negación a la
carne y sus tendencias en que la voluntad del Señor se logrará.
o
Enséñame a hacer Tu voluntad, porque Tú eres Dios; Tu buen Espíritu me
guíe a tierra de rectitud (Salmo 143:10).
Buscando hacer o
cuando el propósito, la disposición es aceptar y hacer la voluntad de Dios en
nuestras vidas, la negación a la carne no es una consideración, es una acción
del cual se recibirá enseñanza del Espíritu de Dios.
·
Negarse a sí mismo es en el sentido total, cumplir, hacer su voluntad
aunque el pago implicase muerte, ya que en Ti siempre viviré.
o
...Padre mío, si es posible, pase de Mí esta copa (sufrimiento, aflicción,
angustia, muerte) pero no sea como Yo quiero, sino como Tú (Mateo 26:39).
El negarse a sí
mismo y seguir a Jesús tiene el más alto precio, ya que implica estar muerto
para el pecado, para la complacencia propia, para soluciones alejados de los
propósitos y designios de Él en la cual Él no será glorificado, honrado,
reverenciado.
·
Cuando el hacer la voluntad del Padre es nuestro alimento, de este hecho
se nutre, entonces la carne carecerá de sostenimiento y la negación será más
efectiva ya que el hombre espiritual es el que se está fortaleciendo. Como
nuestro Salvador.
Mi comida es que
haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra (Juan 4:34).
·
Esto es negarse a sí mismo, como Jesús.
... porque no
busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió (Juan 5:30).
La voluntad del
hombre siempre carecerá de un balance divino, siempre estará en sendas de
conflicto con los propósitos santos.
·
El propósito de la llegada del Mesías:
He descendido
del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió (Juan
6:38).
Es de entender que
el creyente ha sido salvado, no para continuar en el camino del libre albedrío
(gusto, antojo), sino en la senda que trazó el Salvador, en el camino de los
propósitos de Dios. Nuestra voluntad a Él entregado, para que se cumpla la
voluntad del que nos Redimió, de no ser así, en pos de algo se está empero no
es del Señor. Negarse a la voluntad es el camino de total entrega.
Negarse a sí mismo
es vivir una vida no conforme a este mundo, sino una de transformación por
medio de la renovación de nuestro entendimiento, ya que solamente en esta
postura se entenderá cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta
(Romanos 12:2). Apartado de esto los intentos serán fallidos, sin jamás atinar
al blanco, al objetivo del llamado.
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