PARA TODO AQUÈL QUE VIVE Y CREE EN MÌ (VIVIRÁ - ETERNIDAD)

 

         Las hermanas de Lázaro le informan o envían mensaje a Jesús para que se enterara que su amigo estaba enfermo, al que amaba el Señor.

Y al recibir el mensaje el Redentor permaneció dos días en el lugar en que estaba, no se apresuró para ir hacia aquella aldea en Judá.

Acaso no se asemeja a la acción del Señor en algunas instancias, como que la espera se dilata. Pero, ¿quién está informado? ¿Quién estará a cargo? ¿Qué es imposible para Él? mantenga presente que se hace referencia al Soberano Dios, pareciera que instancias hay olvido de este hecho. ¿Habrá alguna resurrección al finalizar esta exposición en la vida de alguno?

Trate de imaginar al Señor apresurándose, haciéndoles saber a sus discípulos que no hay tiempo que perder, antes de que agrave o muera Lázaro. Algo en esa escena no correspondería al Hijo de Dios, al León de Judá, al Redentor.

Axioma: Nada nunca está en el estado de no recobro para el Creador.

 Mantenga presente que:

1.      El día que el Señor tenga que apresurarse hacia algún lugar debido a cualquiera situación, Él perdió el control y dejó de ser el Todopoderoso. El confinado a tiempo es usted.

2.      Antes de que usted le comunique algo al Creador, usted no le está informando absolutamente nada excepto que lo que sí está haciendo al hablarle es saber que le está encomendando o implorándole que Él intervenga.

3.      El tiempo apremia para el hombre finito (el limitado) empero, si aquello que apremia se le ha entregado o presentado al infinito (el ilimitado), al Dios Todopoderoso, si algo ya aconteció lo restaurará, si aún prevalece lo atenderá, y si está por llegar, si le place y así determina, lo cancela, lo encausa o corrige para su bendición. Después que haya sido puesto en las manos del Creador será de bendición para aquella vida.

Alguien necesitaba en todo esto apresurarse, y no era Jesús, eran aquellos que aún no entendían o entienden. Estando presente el Señor, siempre, reiteramos siempre habrá y hay esperanza. La premura es para el creyente para que llegue sin perder más tiempo a descansar en el Señor o confiar en Él no importa qué.

Es usted el que tiene la prueba, el reto o el desafío; y sólo es Dios quien tiene la respuesta, todas las soluciones, nada es un enigma (un secreto, una incógnita) para Él. Sí se lo ha encomendado confíe y créale a Él.

La respuesta que dio Jesús al mensaje recibido, es el mismo envío para todos los creyentes:

·          Esta enfermedad no es de muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella (Juan 11:4).

Hay y habrá situaciones que el Señor lo permitirá avanzar para que Él sea grandemente glorificado y alabado. Y aunque permitiese una muerte ya sea esta física o material, siempre habrá algo dentro de aquella estructura que quedará para la gloria de Dios manifiesto a otros y para aquél que lo vive.

Para Lázaro fue resurrección, volver a vida en aquella ocasión. Algo al igual a través de alguna situación dada, el Señor al igual desea resucitar ya sea en usted, en aquellos a su alrededor; algo o alguien desea resucitar el Señor para su gloria.

Cuando Jesús les comunica a sus discípulos que Lázaro había muerto, uno de ellos, Tomás llamado Dídimo (este nombre griego, al igual que en el arameo significa gemelo) dijo a sus condiscípulos:

·         Vamos también nosotros para que muramos con él (Juan 11:16).

El Salvador está entre nosotros igual como lo estuvo entre sus discípulos y hace saber que cosas acontecerán para que el Hijo de Dios sea glorificado a través de ello. Mas, al igual algunos como Tomás o Dídimo, expresan un mensaje de muerte, como si la fe en el Señor estuviera de luto, el Creador está limitado.

Puede usted apreciar que muchos están en una condición en donde su fe tiene que ser resucitada y su confianza en Él restaurada.

Jesús dijo algo que tiene que mantener presente durante y en todas las etapas de su vida hasta que se esté con Él:

·         ...y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis... (Juan 11:15).

El creyente no es precursor de tragedias y promotor de desastre, empero, muchas conversiones y fe restaurada brotan de grandes tragedias o desafíos. No necesariamente tiene o debe de ser, pero, justamente de esa situación nace una perla para Dios en medio de su pueblo. Y el Señor prosigue alegrándose con todo aquello que aporte al mayor acercamiento y resurrección de creer sin lugar a dudas al Creador.

El mensaje del Redentor siempre será el mismo:

·         Yo Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Juan 11:25).

Jesús no es la resurrección y la vida únicamente para las almas, lo es en cualquier aspecto de la existencia, en todo aquello que forma parte de nuestras vidas. Cristo es todo eso y más, no hay casos y situaciones perdidas para Él. El que tiene que ser encontrado es usted, pero el Señor está donde siempre ha estado, empero, condiciones que necesitan resurrección y vida no lo pueden apreciar, no lo pueden ver.

Para el resucitado, el vuelto a su curso espiritual esta debe ser su declaración:

Estoy dispuesto a pagar el precio en la cual Dios ha fijado este asunto, ya sea:

·         Esperar en Él.

·         Tolerar a través de Él.

·         Corregir lo que fuese necesario que indique o hace entender.

 

¿Se podrá confesar que Jesús se puede alegrar? Ciertamente así es, porque a través de aquello que se está atravesando, se hará creyendo y dependiendo enteramente de Él.

 

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