ANTE ACUSACIONES FALSAS (CAUTELA CÓMO LO ATIENDA)
Mateo 26:60- Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se
llegaban; mas a la postre vinieron dos testigos falsos…
Cuando mintieron los
testigos falsos que fueron armados para este acto blasfemo contra el Hijo de
Dios, Jesús nunca respondió.
Algo que requiere detenerse
examinar y obtener de ella enseñanza realmente vital e importante.
Invertir tiempo para desmentir tendrá su valor, importantica ya que podría implicar vida o muerte,
libertad o prisión, un buen nombre o inconvenientes con la falsedad. Sin embargo,
tratar de despejar la falsedad que se ha armado, hay instancias que se logrará
esclarecer, y en otras permanece.
Sí, las declaraciones
falsas han de causar grandes daños, mas, si en el trabajo del Señor aquello se
presentara, entonces si en lo natural no se llegase a esclarecer, ciertamente
el Redentor hará que se definan aquellas áreas que no entorpecerán su obra.
Mateo 5:11- Bienaventurados sois cuando os
vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa,
mintiendo.
Cuando se labora para el
Señor, se levantarán falsas acusaciones par tratar de truncar o detener la
obra, gloria a Dios, cuando nada es sostenible y mucho menos comprobado.
Después de aquellos dos
testigos falsos, mal citando lo que había declarado el Señor, se levanta el
sumo sacerdote y le preguntó: ¿no respondes nada? ¿Qué testifican estos contra Ti?
Mateo 26:63- Mas Jesús callaba.
Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos
digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
Dios no tiene nada que
responder ante estos argumentos del infierno, lo que sí hará es dejar claramente
sentado quién es Él.
Tanto los principales
sacerdotes, los ancianos y todo el Concilio, buscaban falso testimonio contra
Jesús para entregarlo a la muerte, pero no lo pudieron hallar en medio de todas
las declaraciones manipuladas y alteradas para acusar a Jesús (Mateo 26:59-60).
Esto es lo interesante en
este hecho, el Sumo sacerdote le dijo: Te conjuro o te requiero por el Dios
viviente, que nos digas si eres el Cristo, el Hijo de Dios (Mateo 26:63).
Estos hombres estaban
procurando, no descubrir la verdad, sino llevar acabo la agenda que ya habían estructurado;
el objetivo en todo era forzar culpabilidad en donde no tenía o podría tener
cabida jamás. Por ende, conjura por Dios, cuando realmente en ninguna instancia
estaba dispuesto a escuchar la voz de Dios a través de su Hijo, a prueba inequívoca
de ello es que ya estaba frente a frente con el Mesías, pero, cuando se antepone
cualquier hecho a la verdad, no se tiene interés en nada más que cumplir los
propósitos ideados para su obra insidiosa.
Cuando hicieron mención
de la verdad, cuando la retórica de parte de ellos se presentó, “…que nos digas
si eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Sólo allí en esa declaración amañada, tratando
de negar lo innegable. Ahora hay palabras de Jesús.
Mateo 26:64- Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os
digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado a la diestra
de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
El Mesías le hace saber, finalmente
puedo responder a tus palabras que son ciertas, finalmente te alineas con la
verdad en esta porción que expresas; y para hacerles entender mucho más les hizo
saber que verán más de la obra de Dios a través de su Hijo, porque nada
impedirá lo que se ha de cumplir.
Si las falsas acusaciones
o cuando las falsas acusaciones comiencen a fluir a consecuencia de su ser
vicio y entrega al Señor, permita que el poder de Dios lo esclarezca, porque
ciertamente podría encontrarse o moverse a aquella posición aventajando al
enemigo.
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