LEVÁNTATE
Hechos 3:6... en el nombre de Jesucristo de Nazaret,
levántate y anda.
En
el nombre de Jesús tenemos liberación, no posiblemente o tal vez;
Tenemos
levantamiento, restauración.
En el nombre de Jesús podré levantarme y hacer más
de lo que humanamente podría hacer o lograr.
En el nombre de Jesús se
abren puertas, caen las murallas; se levanta toda oscuridad. Y al dolor y
tristeza lo cambia en adoración a Él.
Levántate y anda, levántate
y has lo que antes no te era posible; has que vuelva a florecer confianza y
estabilidad en el Señor.
Todo es posible a través de
ese nombre. Todo es posible a través de lo que Él ha de hacer a través de su
poder accionada en nuestras vidas.
Resulta de gran importancia
señalar que el poder de Dios siempre levantará, siempre hará una obra nueva y
transformadora. El estado que no lo glorifique dejará de ser y solo regirá lo
que por su nombre se ha clamado.
Todo poder y toda autoridad
se ha depositado en el nombre sobre todo nombre, en el Aquél que hizo la obra que
ningún otro pudo, podría o podrá hacer.
El solo hecho de mencionar
su nombre, hace estremecer al mismo infierno, ya que les es un recordatorio de
aquél que los va a ajusticiar, Aquél que va a darle fin al mal reinante sobre
la tierra.
En el nombre de Jesús, lo
que tendrá que caer caerá, lo que se reprenda en su nombre, reprendido será. Es
que ese nombre es la del que siempre ha sido y el que siempre será. Aquél que
está sentado a la diestra de Dios. Es el nombre del que complació al Padre, es
el nombre que rompe o rompió cadenas. El que toma lo rechazado, lo que está o
estaba perdido y lo vuelve al estado que una vez se le entregó.
Sólo su nombre trae consigo
gozo, complacencia, fortaleza, acceso al Padre. El nombre que sólo puede
establecer lo que no estaba establedido.
Aquel levántate en el nombre
de Jesús, implica que se estaba o se estuvo en una posición o estado que nunca
debió de ser, y que la hora de restauración o liberación había o ha llegado
para aquél.
Todo lo relacionado con el
nombre de Jesús representa cambios, representa liberación, transformación; las
cosas viejas hechas nuevas, lo que estaba detenido recibe movilidad.
Cuando se es alcanzado por
la transformación del poder actuado en ese nombre, siempre representará un cambio
de estado, postura, creencia, tendencia. Porque lo recibido es para que usted o
aquél avance en su nombre hacia nuevas fronteras.
Cuando usted o aquél recibió
liberación en el nombre de Jesús, no permanece donde antes estuvo, porque
aquello no tuvo o tiene ningún vínculo con Él. Usted se ha levantado y ha iniciado
su peregrinaje hacia todo aquello que Él le tiene preparado o le ha preparado
para todo aquél.
No hay ningún otro nombre en
el universo, para con Dios que pueda brindar, conceder una salida para ser
perdonado, sanado, restaurado, liberado.
Hay muchos que aún no han
recibido lo que sólo ese nombre les puede impartir, hay muchos que están en espera
para esa bendición recibir. Algunos por desconocimiento, otros por falsas
creencias o ideologías. Sepa usted que sólo en el nombre de Jesucristo de
Nazaret podrá levantarse y avanzar a esa vida nueva que sólo se encuentra en
Él.
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