JESÚS Y EL DIVORCIO



El divorcio ha sido y será un paso hacia caminos que nunca debieron de ser, pero se le dio lugar, cabida.
Aquella institución que Dios formó para que fuese de bendición al hombre, por haberle dado cabida al diablo en nuestras vidas habiéndole permitido tener acceso a emociones, sentimientos; decisiones y aceptaciones; este mal ha repercutido en dimensiones devastadoras para matrimonios, parejas que lamentable para algunos ha finalizado en tragedias.
 De una unión que debió haberse solidificado en amor y no solo atracción, donde debió de haber habido fusión, haberse hecho uno como lo establece la Palabra; vemos toda gama de situaciones que provocan este colapso final de la institución más importante como lo es la familia.

Mateo 5:
v.31- También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.
Inicia el Señor con una cita de lo que había sido establecido en los días de Moisés debido a ciertas circunstancias existentes:
a.      Deuteronomio 24:1- Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
Es de gran importancia dejar esclarecido el por qué esto aconteció, la razón por la cual se recurrió a ello:
b.      Mateo 19:8- Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
Pero, porque Dios conoce el corazón de los hombres, sabe de los caminos que ha de tomar para beneficiarse o para librarse de obligaciones o compromisos contraídos, deja claramente establecido lo que por Dios es únicamente aceptado.
En los días de Moisés es probable que aquello establecido realmente fuera de gran ayuda a parejas que lamentable fuera el único medio a seguir y resultaba necesario ese recurso. Mas, el abuso de ello lo encaminó a otros propósitos, otros fines, que muchos utilizaron para beneficio propio.
Es importante entender que Moisés era un instrumento de Dios, usado como ningún otro en circunstancias especiales; por ende, nunca habría registrado una ley en conflicto con los propósitos o designios de Dios. Y aún más, Dios nunca lo habría permitido. Sin embargo, hasta ese momento, fue necesaria la implementación.
Pero, el abuso de ella, la forma en que se trató de darle uso para aventajarse en sus desmedidas pasiones, Jesús le pone fin.
v.36- Pero Yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
1. Pero Yo os digo…
Cuando nuestro Dios, nuestro Señor presenta un “pero”, un “empero”. Cualquiera y toda argumentación ya no es sostenible, ya no es válido. Resulta increíble este hecho. Hasta ese momento todo aquel que había presentado carta de divorcio por razones ya examinadas en lo anterior, aun hasta cierto punto estaban en orden. Empero, en ese mismo momento que hace cita el Señor de lo que anteriormente se practicaba, con sus Palabras se cancela aquella práctica y se instaura lo único válido y aceptable ante Dios.
2…a no ser por fornicación…
Si hubiese infidelidad en la relación, deja establecido el Señor que sería permisible. Mas, de no ser bajo esta falta, es responsable al igual de haber provocado que ella adulterase, y aun se extiende el mal, ya que el que con ella se casara al igual adultera.
Deja claramente establecido, que por una decisión hecha fuera de la voluntad de Dios; es creada una cadena de situaciones del cual se es responsable. No solo por la decisión fuera de los preceptos de Dios, pero, al igual por desatar otros escenarios alrededor de aquella decisión.
Dentro del capítulo cinco de Mateo, hay tantos elementos relevantes aplicables al matrimonio; que en instancias pareciera que se nos olvida que el cumplimento de la Palabra de Dios, sus ordenanzas, no están confinados o para ser aplicados en algunas áreas, mas, en toda relación y circunstancia.
Examinemos:
v.37- Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
Midamos o consideremos esto en el contexto del matrimonio. Un matrimonio enfrentando conflictos varios. La pregunta inicial a considerar en todo esto es: ¿Hay un compromiso existente o no lo hay? La respuesta es, sí lo hay. ¿Es esto un compromiso con Dios y con su pareja? La respuesta es sí lo hay. ¿Puedo por diferencias, conflictos en tendencias llegar a considerar un divorcio para resolver la situación actual? La respuesta es un rotundo no.
Es aquí donde se complican las situaciones en el camino de muchas parejas, ya que ya sus respuestas ya no se encuentran en una u otro respuesta definida por las ordenanzas, pero, han optado por una entre medio bajo sus premisas. Y dice la Palabra de Dios que de mal procede. Ya que el Señor ha establecido que la justa balanza radica solo en base a lo que está establecido, y en aquello que sin variar está y siempre será.
Si dentro de una situación presente en un matrimonio, no se puede dar una respuesta que se alinee con lo que el Señor ha instituido, no hay más que decir excepto que de mal procede. ¿Qué ordena Dios? Que sí prosigas la marcha en tu relación. ¿Qué prohíbe a los creyentes? Que no trates de buscar separación. Cualquiera que tuviese un argumento entre medio, de mal procede.
v.39-…cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.
Esto es aplicable también en tu matrimonio. Hay heridas, y habrá heridas. Sin embargo, debes darle lugar en tu corazón a perdonar, extiende a tu pareja oportunidad. No con el propósito de permitir que te siga hiriendo, empero, para que se busquen las avenidas de corrección. El tema aquí tratado es extender oportunidad para poder resolver.
v.40- …al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa…
En una relación tenemos que aprender a no proceder o responder violencia con violencia, cuando hay una respuesta a ignorancia con sabiduría, le has dado uso a bendecir esa alma que en conflicto está. No hay manera que podamos no lograr el resultado que el Señor tiene preparado por este camino de obediencia a Él.
v.41 y cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con el dos.
Cuando procedes extendiendo bien a otros en medio de situaciones injustas, estás caminando con Jesús. El Señor nos está diciendo aquí que debemos estar dispuestos siempre ir más allá de lo que se espera que hagamos. En el contexto del matrimonio, cuando te veas ante una circunstancia continúa en los múltiplos del Señor, es tu pareja. Estás invirtiendo en Él.
v.42- Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
No te rehúses a hacer todo cuanto puedas para ese ser que está en tu vida. Para esa parte de ti. Dedícale tiempo, invierte con tu pareja, con él o ella. No rehúses misericordia al que ya es parte de ti. Sé dadivoso con el que debes ser ya uno. Algo se ausenta o hace falta en la vida cuando se separa una pareja. El hecho aquí es tratar de no perder, de no dejar de invertir el tiempo, el interés; el esfuerzo, dedicación en aquello que aún lo amerita, esto es tu matrimonio. Que tus obras dadivosas y de bendición, de amor; inicie y continúe en tu hogar, con tu pareja.
Hay una deuda con tu pareja, esto es amarlos. Puedes rechazar lo que hacen que no sea de bendición, pero, el amor a ellos debe prevalecer. Cualquiera que sea el estado de ellos, necesitan ser bendecidos. Entendamos que la implicación no es que prosperen en el mal en la que estén incurriendo, empero, la bendición sobre sus vidas es para que sean liberados, sanados de ese estado de muerte en la que se encuentran y que puedan hallar la luz que es Cristo para sus vidas.
Si algo realmente debemos odiar es al enemigo de nuestras almas, y sus métodos para tratar de infiltrarse en los propósitos de Dios en tu familia, tu matrimonio; aquel uno en la que se han convertido y que él trata de separarlos. El enemigo lanza sus dardos, la paraje, cualquiera de los dos lados que sea; solo es el títere que él ha alcanzado y que él está maltratando. Tu rescate para esa parte de ti es bendecirlos, amarlos. Para que así seáis hijos obedientes de vuestro Padre que está en los cielos, que tiene misericordia sobre todo hombre.
Seamos imitadores de nuestro Padre que su bien imparte a todo hombre.
Que tu acto de bondad, de gracia, misericordia, perdón; abunde en tu matrimonio, entre tu persona y tu pareja. Y cuando se agote tu tolerancia, recuerda cuánto ha hecho nuestro Dios por ti, aún sin merecerlo. Seamos imitadores de Él, y nunca llegaremos a un término de la no tolerancia. No sometidos a abusos, pero, sometidos a glorificar a Dios en la institución que Él ha formado.
Lo maravillosos tocante a este hecho dejado en claro y ampliado por el Señor, derriba toda necedad, toda puerta de trivialidades que en nada se ajustan al amor, misericordia y bondad de Dios para con los suyos.
Jesús dejó sentado que no es una simple carta que debe separar aquello que Él unió, debe ser fundamentado en una violación de cuerpo, una relación carnal que se extendió fuera de los confines que Él bendice y estableció.
El Mesías deja en claro, esta institución matrimonial no es una basada en gustos, mas bien compromiso; no basado en preferencia, mas bien obligaciones.
Malaquías 2:12- Porque Yo detesto el divorcio--dice el SEÑOR, Dios de Israel-- y al que cubre de iniquidad su vestidura--dice el SEÑOR de los ejércitos--. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu y no seáis desleales.






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