EL PAN DE LA PROPOSICIÓN (PROMESA)
1 Samuel 21:4…no tengo pan común
a la mano, solamente tengo pan consagrado, pero lo daré si es que los criados
se han guardado al menos de tratos con mujeres.
David está huyendo de Saúl rey de Israel, pero no tenía provisión para
él ni para los que estaban con él. Se allega al sacerdote Ahimelec, no le hace
saber con lujo de detalles la razón de su presencia allí, pero solicita del
sacerdote pan sagrado que se ponía sobre la mesa para la proposición o promesa.
El pan del que se le había entregado a David solo les correspondía a los
sacerdotes. Porque era un pan sagrado o consagrado a la proposición. Esto
pertenecía o era parte de las ofrendas que se quemaban a Jehová (Levítico 24:9).
Lo que allí aconteció fue una antesala a lo que ocurriría continuamente
a través de Cristo. Entendamos que el pan de la proposición es un tipo de
Cristo, el cual es el Pan de Vida, que alimenta al sacerdote creyente, es decir
al cristiano.
David y los suyos se acercaron al lugar consagrado para el Señor, y
reunían las exigencias que les había presentado el sacerdote. Que solo aquellos
que se habían guardado de mujeres podrían recibir del pan. En lo que responde
David que habían estado lejos de mujeres por dos días.
David, con este acto dejaba enmarcado el acceso que todo creyente
tendría a través de Cristo. A la nueva naturaleza sacerdotal que regiría en
todo creyente.
1 Pedro 2:9- Vosotros sois linaje escogido real sacerdocio, nación santa,
pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamó de las tinieblas a su luz admirable…
David llegó con una necesidad y fue atendida, fue saciada. No por
méritos de él, pero, porque reunieron aquello aceptado y necesario para que no
perecieran por la irreverencia o desobediencia a lo dictaminado o establecido
por el Señor; que solo los sacerdotes o los levíticos tendrían derecho a este
pan. Al igual nuestro Dios dejó establecido lo que en la persona de Cristo
sería una realidad para todo creyente, tener acceso a lo santo, a aquello
consagrado a Él.
En David y sus acompañantes, simbólicamente estamos representados el
pueblo de Dios. Porque a través de Cristo tenemos acceso a lo santo, a lo
sagrado, al Pan de Vida que es Él. Y el Todopoderoso nos mira y nos ve a través
de los méritos de Cristo.
La necesidad de David lo ubicó en una oportunidad de poder dejar
reflejado la nueva posición que tendría el creyente en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Jesús es el Pan de Vida, es aquel Pan sagrado, consagrado para el
Señor; y de este Pan tenemos acceso todo aquél que Él cree.
Maravilloso es poder apreciar como el nuestro Dios toma cada trago
amargo que nos presenta la vida y lo torna en algo dulce. Como permite que
situaciones se desarrollaran de tal forma que pudiéramos tener una mirada
retrospectiva y aun en ello ver a nuestro Cristo en ello.
Los levíticos, aquel linaje sacerdotal solo tenían acceso; Dios le
concedió a David y los que estaban con él, un adelanto espiritual, Aquél, que
sería real para todo creyente.
Es gracias al sacrificio vicario de nuestro Señor Jesucristo, que todo
creyente, todo aquél que lo ha confesado como Rey y Señor de su vida, tiene
acceso al trono de Dios, ha sido o es reconciliado con el padre.
Entiéndase:
En ningún otro hay salvación:
Hechos 4:12- Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el
cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos.
Juan 14:6-Jesús le dijo:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.
El Pan de la promesa ya es una realidad, habita entre su pueblo, todos
por Él tienen acceso al trono de Dios, gracias a Él reconciliados con el
Creador.
Jesús es el Hijo amado en el cual el Señor está complacido:
Mateo 3:17- Y he aquí, una voz de los cielos decía: “Este
es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.
Comentarios
Publicar un comentario